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Salvia divinorum (salvinorina A)

Salvia divinorum Epling & Játiva (1962), de la familia de la menta (Lamiaceae). Salvia de los adivinos; hojas de la Pastora u hojas de María Pastora; ska María Pastora o ska Pastora (en mazateco); yerba de María. En inglés, diviner's sage. Su principio activo, la salvinorina A, se llamó también divinorina A.

Lo sabido ·
Pon un Dios
· Revisado el 8 de octubre de 2026

La Salvia divinorum es una planta de la familia de la menta originaria de la Sierra Mazateca, en Oaxaca (México), donde los mazatecos la usan para curar y para adivinar. Su principal principio activo, la salvinorina A, es una rareza entre los enteógenos: no actúa sobre la serotonina, como los enteógenos clásicos, sino sobre otro receptor del cerebro, el opioide kappa. Y ni siquiera es un alcaloide.

Lo que produce tampoco se parece a lo demás. Inhalada en el laboratorio, llega a lo más intenso en uno o dos minutos y se va en unos veinte. Más que visiones, lo que cuentan quienes la toman es una desconexión: perder el contacto con lo que tienen alrededor y con su propio cuerpo, sentirse arrastrados o partidos en dos, estar en dos realidades a la vez. Muchos cuentan encuentros con seres o presencias, y no es raro reírse en el momento más intenso.

En la segunda mitad de los años 2000 tuvo su momento de fama, con vídeos en YouTube y una ola de prohibiciones en Estados Unidos, y después su consumo cayó. Y es una de las sustancias de esta web de las que menos se sabe qué deja: el seguimiento más largo que hemos encontrado es de unas ocho semanas, y entre lo que más se contaba estaba llevarse mejor con la familia.

De dónde viene

Las hojas de la Pastora. Los mazatecos la llaman ska María Pastora, y en castellano, hojas de la Pastora. La usan para curar y para adivinar, en ceremonias de noche, a oscuras, delante de un altar, guiadas por un sabio, el chjota chjine, que hace de mediador y va preguntando al enfermo. Las hojas se mascan frescas, y la ceremonia dura varias horas, aunque el efecto dura mucho menos. Según una etnografía, es la primera planta con la que empiezan a aprender los futuros curanderos, y los hongos, la última: se la considera la más fácil de manejar y la de menos poder psicoactivo.

Su llegada a la ciencia. En octubre de 1962, unos indígenas de San José Tenango llevaron ramas con flor a R. Gordon Wasson, el estadounidense que había dado a conocer los hongos de María Sabina, y a Albert Hofmann, el químico que descubrió el LSD. Nadie quiso llevarlos hasta una planta viva. Con esas ramas se describió la especie ese mismo año. Su principal principio activo se aisló en 1982, y en 2002 se descubrió por qué receptor actúa.

De YouTube a las leyes. En la segunda mitad de los años 2000, YouTube se llenó de vídeos de gente que la fumaba, y Estados Unidos, de leyes contra ella. En enero de 2006, un adolescente de Delaware, Brett Chidester, se quitó la vida. Su madre cree que la salvia le provocó una depresión y una desconexión de la realidad que lo llevaron a ello. Según contó ella misma a la prensa, la autopsia no encontró rastro de salvia; el certificado de defunción, en cambio, la cita como causa contribuyente. Ninguna de las dos cosas resuelve la duda: los análisis habituales no detectan la salvinorina. Unos meses después, Delaware prohibió la planta con una ley que lleva su nombre, y otros estados siguieron su ejemplo. El primero en prohibirla había sido Luisiana, en 2005.

Después, la moda pasó. En 2009, el 5,7 % de los alumnos estadounidenses del último curso del instituto, de 17 o 18 años, la había tomado en el último año; en 2018, los autores de esa encuesta escribieron que su consumo parecía estar a punto de acabarse.

Lo que piensan los mazatecos. Para algunos, fumarla, como se hace fuera, va contra el espíritu de una planta que no se debe quemar, y quizá por eso la han prohibido en algunos países.

¿Le cuesta algo a la planta? Al peyote, a la iboga o al sapo del desierto, la demanda de fuera les está saliendo cara. A la salvia, que se sepa, no, y la razón está en cómo se reproduce. Casi no da semillas: nunca se ha encontrado una madura en una planta de México. Se multiplica por esquejes, y casi todas las que se cultivan por el mundo son clones de unas pocas plantas recogidas en Oaxaca, así que la demanda no tiene por qué depender de las de la sierra. No hemos encontrado ningún dato de que la esté dañando. Su distribución parece obra de las personas, y ya Wasson concluyó que quizá no existiera en estado silvestre. Tampoco es un híbrido, como se dijo durante años: su pariente más cercano conocido es una salvia rara de Colombia.

Qué se busca en ella

En una encuesta en internet a 154 personas que la habían tomado, en su mayoría hombres jóvenes de Estados Unidos y el Reino Unido, ocho de cada diez la probaron por curiosidad. La última vez, en cambio, seis de cada diez la tomaron como una especie de psicoterapia personal. Tres de cada cuatro la tomaban en casa, y una de cada tres la había mezclado en la misma ocasión con otras sustancias, sobre todo cannabis. Es una encuesta a quienes quisieron responder, así que no dice cómo es el consumo en general.

Se repite que nadie quiere volver a tomarla, y no es así: en otra encuesta en internet, también con quienes quisieron responder, ocho de cada diez de sus 500 participantes pensaban repetir. Pero en una encuesta a usuarios en España, publicada en 2006, solo el 44 % quería tomarla de forma habitual, y en la de las 154 personas, algo más de una de cada cuatro la había dejado o tomaba menos.

En España, en el curso 2014-2015, el 0,7 % de los estudiantes de 14 a 18 años decía haberla probado alguna vez. Las encuestas más recientes ya no la recogen por separado.

Lo que pesa en la experiencia

Ningún estudio ha cambiado a propósito el lugar o la compañía para ver qué pasa. En un estudio de laboratorio, doce de los treinta participantes hablaron después del investigador que los acompañaba, y a diez su presencia les había dado calma. Y hay algo que ningún entorno evita: durante unos minutos, quien la toma puede no saber dónde está ni controlar su cuerpo. En ese estudio, cuatro de cada diez se sintieron fuera de control durante parte de la sesión, y tres de cada diez perdieron por completo la noción de que estaban en ella. En la encuesta de las 154 personas, lo no deseado que más se citaba era una experiencia demasiado intensa, efectos inesperados y perder el control. De ahí sale el principal riesgo físico de la salvia, que contamos con los demás riesgos en «Antes de tomarla».

Lo que dice la investigación

En el laboratorio. Se han hecho al menos seis estudios de laboratorio con personas; en todos los que hemos leído, los voluntarios ya conocían los enteógenos. En la Universidad Johns Hopkins, ocho personas inhalaron salvinorina A pura en cantidades crecientes, de 0,375 a 21 microgramos por kilo de peso, con algunas sesiones de placebo intercaladas. En las cuatro primeras, a las cantidades más altas produjo experiencias de tipo místico de una intensidad parecida a la de la psilocibina. En el conjunto de las ocho, todas contaron encuentros con seres o presencias, cerca de la mitad se rio, tres revivieron episodios concretos de su infancia, y dos, a las cantidades más altas, se movieron sin control, sin parecer darse cuenta de lo que tenían alrededor, y luego no recordaban lo que habían hecho. La valoraron como solo en parte parecida a la de los psicodélicos clásicos, como el LSD o la psilocibina. No hubo efectos adversos duraderos. Lo pagó el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA).

En otro estudio, treinta personas fumaron en una sesión hoja enriquecida, con algo más de un miligramo de salvinorina por dosis según los cálculos de los autores (1.017 microgramos), y, en otra, hoja normal, con unos 100 microgramos. Con la primera hablaban, se reían y se movían más, tenían más contacto físico con quien las acompañaba y más ideas paranoides, sin efectos adversos significativos. Las treinta acertaron qué sesión era cuál, así que la comparación no fue a ciegas de verdad. Lo financió MAPS, una asociación estadounidense que promueve la investigación con psicodélicos.

Lo que aportó Barcelona. En el Hospital de Sant Pau, con dinero público del Instituto de Salud Carlos III, el grupo de Jordi Riba hizo dos estudios clave. En el primero, ocho voluntarios inhalaron salvinorina A vaporizada en tres cantidades, 0,25, 0,5 y 1 miligramo, además de un placebo; cuanto mayor era la cantidad, más se bloqueaba lo que se ve y se oye del exterior; las cantidades bajas aumentaban las sensaciones del cuerpo, y la más alta llevó a perder por completo el contacto con él. El segundo, con 24 voluntarios, confirmó en personas el mecanismo: la naltrexona, un fármaco que bloquea los receptores opioides, anuló los efectos, y la ketanserina, que bloquea el receptor de serotonina de los enteógenos clásicos, no.

En el cerebro. En otro estudio de Johns Hopkins, con doce hombres dentro de un escáner, lo más claro fue que se atenuaba la red neuronal por defecto, la que se activa cuando la mente descansa y uno piensa en sí mismo. Lo pagaron el NIDA, dos fundaciones y donantes privados.

Como fármaco. En 2021, la empresa atai Life Sciences creó una filial para desarrollar la salvinorina A como tratamiento de varios trastornos mentales, y en 2022 dejó de financiarla. No hemos encontrado ningún resultado publicado con pacientes. El receptor sí interesa a la industria, pero al revés: dos fármacos que lo bloquean, de Johnson & Johnson y de Neumora, llegaron a la última fase de ensayos contra la depresión, y los dos se abandonaron, en 2025 y en 2026, porque no mostraron eficacia suficiente. Que el receptor interese no dice nada de la planta.

Cuando se acaba

Fumada o inhalada, el efecto se va en unos veinte minutos; masticada, en alrededor de una hora. Puede quedar la sensación de haber soñado, costar un poco volver a sentir el cuerpo o recordar lo vivido: es lo esperable.

Después, lo más habitual es quedarse reflexivo, con curiosidad, más sensible o de buen ánimo; menos veces, con algo de dolor de cabeza, cansancio o dificultad para concentrarse. Suele pasar en menos de una hora, y casi siempre en el mismo día. Es lo que contaban los participantes de un estudio de laboratorio, semanas después, y quienes respondieron a una encuesta.

No hemos encontrado estudios sobre si algo de lo vivido vuelve en los días siguientes; en un estudio pequeño, nadie tenía alteraciones visuales al mes. Si algo se alarga o produce angustia, ver «Cuándo acudir a un médico».

Lo que deja

Lo que deja la salvia es lo que menos se ha estudiado, y no hay ningún seguimiento a años. En el único con cuestionarios, de un mes, las ocho personas de Johns Hopkins valoraron sus sesiones como significativas en lo personal, con una media cercana a «parecida a las experiencias significativas que ocurren, de media, una vez cada cinco años», y bastante significativas en lo espiritual. Notaron un aumento leve de su bienestar, y dos personas de su entorno por cada participante notaron lo mismo. Nadie tenía depresión, ansiedad ni otros efectos negativos duraderos. Es un indicio, no una prueba: son ocho personas con experiencia que se apuntaron a un estudio con salvia, sin un grupo con el que compararlas.

En el estudio de las treinta personas, ocho semanas después, en 16 de las 23 entrevistas analizadas la persona contaba algo que había durado más de un día. Lo más citado fue una mejor relación con la familia, seguir pensando en lo vivido y darle un lugar, y cambios positivos en sí mismos, como más calma o estar más presentes. Tres contaron algo negativo: un dolor de cabeza de tres días, sentirse «un poco inseguro de las cosas», e impaciencia y cambios de humor. Fueron entrevistas abiertas, sobre lo que recordaban, y sin un grupo con el que comparar. En la encuesta en internet de las 500 personas, una de cada cuatro había notado alguna vez efectos positivos de más de un día, sobre todo más bienestar, y algo más de cuatro de cada cien, efectos negativos que duraban, sobre todo ansiedad.

No todo lo que puede quedar es bueno. Se han publicado unos pocos casos de personas con síntomas psicóticos que no se fueron al acabar el efecto. En casi todos había otras sustancias de por medio, sobre todo cannabis, y en ninguno se pudo comprobar con análisis que hubieran tomado salvinorina. Los autores de una revisión concluyen que no se puede hablar de causa, aunque en sus propios casos la relación les parece más que una coincidencia. No hay una frecuencia conocida. No hemos encontrado ningún caso publicado de alteraciones visuales persistentes.

Lo que ningún estudio recoge bien es cómo se vive ese tiempo: volver a la vida de siempre con algo que no cabe en palabras, intentar contarlo y notar que no llega. Con la salvia hay una dificultad más: a veces cuesta hasta recordarlo. De eso tratan los [testimonios] de esta web.

Lo que cuentan quienes la han tomado

Palabras de los voluntarios del primero de los dos estudios del Hospital de Sant Pau, en Barcelona, que se describen arriba: ocho personas que habían tomado enteógenos al menos diez veces y que escribieron lo que habían vivido al terminar cada sesión. Traducción de Pon un Dios. Es el único estudio en abierto con palabras de participantes que hemos encontrado; los que recogen más relatos no se pueden leer libremente. Y estas citas se inclinan hacia lo neutro: los autores señalan que en los relatos escritos no hay referencias a momentos de ansiedad o miedo, aunque en los cuestionarios la ansiedad sí subió a las cantidades bajas y medias.

«He salido de mi cuerpo y he viajado a otro mundo o dimensión.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona

«Tenía muchas ganas de estar del todo en esa otra realidad. Me resultaba muy familiar, como la realidad de mi infancia.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona

«Una fuerza muy potente me partió el cuerpo en dos mitades y mandó la derecha a un mundo lejano, donde notaba una presencia que intentaba llevarse también la izquierda. La derecha seguía unida al resto del cuerpo, así que intenté respirar sobre esos puntos de unión entre las dos mitades para soltar la tensión y dejar que la izquierda se fuera a ese otro mundo, pero no funcionó.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona, a una cantidad media

«Cuando el investigador me preguntó lo intensa que estaba siendo la experiencia, no pude contestar, porque en ese momento había perdido la sensación de ser yo.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona, a la cantidad más alta

«Me costó cierto esfuerzo devolver la mente al cuerpo: primero los ojos, luego la boca, luego las mitades de la cara… era como un chicle estirado.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona, a la cantidad más alta

«La experiencia es como soñar, y luego cuesta recordarla.» — Participante en un estudio de laboratorio, Barcelona

Qué no sabemos

  • Qué deja a meses o a años: no hay ningún seguimiento de más de ocho semanas.
  • Qué le pasa a quien la toma a menudo, por su cuenta: los seguimientos son de personas que la tomaron en un laboratorio.
  • Qué le pasa a quien no tiene experiencia previa con enteógenos: todos los estudios de laboratorio que hemos leído la exigían.
  • Si la hoja masticada en una ceremonia mazateca deja algo distinto de la salvinorina inhalada en un laboratorio.
  • Si el lugar, la compañía o el ritual cambian lo que se vive: ningún estudio los ha variado a propósito.
  • Si tiene algo que ver con los pocos casos publicados de psicosis.
  • Cuántos accidentes ocurren durante el efecto.
  • Cómo se combina con fármacos y qué efectos tiene durante el embarazo: no hay estudios.
  • Si sirve para algo como tratamiento: no hay resultados con pacientes.
  • Qué ha supuesto para los mazatecos que su planta se convirtiera en un producto comercial.
  • De dónde viene lo que se vive. Se sabe qué receptor activa, pero no por qué eso se convierte en seres, en la infancia o en la sensación de partirse en dos. Sobre el origen de lo que se vive no tenemos respuesta, y no vamos a fingir que la tenemos, ni en un sentido ni en otro.

Qué contiene

El principal principio activo es la salvinorina A. La hoja tiene además otras sustancias parecidas en menor cantidad, entre ellas la salvinorina B, que no tiene efecto y es también la sustancia en que la transforman unas enzimas de la sangre, según estudios en laboratorio y con monos. Eso explicaría en parte lo poco que dura.

La salvinorina A no se parece químicamente a ningún otro enteógeno: es un terpeno, no un alcaloide, porque no tiene nitrógeno. Fue la primera sustancia natural sin nitrógeno que se encontró capaz de activar de forma selectiva un tipo concreto de receptor opioide. Actúa sobre el receptor opioide kappa, que el cuerpo activa de forma natural con unas sustancias propias, las dinorfinas, y que está relacionado con el estrés. No actúa sobre el receptor de serotonina 5-HT2A, la puerta de los enteógenos clásicos. En personas se ha comprobado: un fármaco que bloquea los receptores opioides anuló sus efectos, y uno que bloquea el de serotonina, no.

Que actúe sobre un receptor opioide no la convierte en un opiáceo: no actúa sobre el receptor de la morfina. Los primeros fármacos que activaban el receptor kappa causaban un malestar intenso, que con la salvinorina no ha aparecido de forma clara en los voluntarios. Es activa en cantidades minúsculas, del mismo orden que el LSD.

Cuánta tiene cada planta. La salvinorina se acumula en una resina dentro de unos pelos microscópicos de la cara inferior de las hojas, y su cantidad varía mucho: de una planta a otra va de 0,89 a 7,8 miligramos por gramo de hoja seca, casi nueve veces más de un extremo a otro, aunque en una misma planta se mantiene bastante estable. En los productos que se venden, lo que dice la etiqueta no es una medida fiable: en Estados Unidos, cinco productos analizados tenían mucha menos de la que declaraban, y tres llevaban otras sustancias; en México, doce productos de tres marcas, vendidos como hoja con extracto, tenían de 8,3 a 56,5 miligramos por gramo, mucho más que la hoja natural.

Duración de los efectos

Inhalada, en el laboratorio, el efecto llega a lo más intenso en uno o dos minutos y casi ha desaparecido a los veinte. Fumada, en una encuesta, quienes la habían tomado así calcularon una media de unos veinte minutos en total, con lo más intenso durante unos ocho, y mucha diferencia de unas personas a otras.

Masticada, como en las ceremonias mazatecas, tarda entre diez y treinta minutos en empezar, según la fuente, y dura cerca de una hora.

Tragada, no hace efecto, ni siquiera a diez miligramos: parece que se destruye en el tubo digestivo. Y pura, disuelta bajo la lengua, en un estudio con ocho personas no hizo más que un placebo hasta cuatro miligramos: por esa vía casi no se absorbe. La ceremonia dura varias horas, pero no el efecto.

Durante el efecto es frecuente perder el contacto con lo que se tiene alrededor y con el propio cuerpo, ver imágenes con los ojos cerrados, reírse, sentirse arrastrado o estirado, notar presencias, revivir escenas de la infancia y sentirse fuera de control. A cantidades altas, la persona puede moverse sin control y no recordarlo después. Al terminar, lo más citado es sentirse reflexivo o más sensible; a veces queda algo de dolor de cabeza o cansancio, que de media se va en menos de una hora (ver «Cuando se acaba»).

Tolerancia. No hay datos en personas.

Antes de tomarla

No se ha publicado ninguna muerte atribuida directamente a la salvinorina, y una revisión de 2021 no encontró casos de toxicidad ni de efectos adversos graves. En los estudios de laboratorio, con personas sanas, la tensión y el pulso cambiaron poco o nada. Sus riesgos están en otra parte.

Los accidentes. Es el riesgo que señalan los clínicos: durante unos minutos, la persona puede no saber dónde está ni controlar su cuerpo, y hacerse daño sin querer. No hemos encontrado datos de cuántas veces ocurre.

Con alcohol, cannabis u otras sustancias. Mezclarla es frecuente: una de cada tres personas de una encuesta lo había hecho. Nadie ha estudiado qué cambia al mezclarla. En diez años de llamadas a los centros de toxicología de California hubo 37 casos de personas que la habían tomado a propósito; en algo más de la mitad había otras sustancias de por medio. Todos se recuperaron tras ser atendidos.

Con fármacos. No hay estudios sobre cómo se combina con antidepresivos, IMAO, litio ni ningún otro fármaco. Que no actúe sobre la serotonina no permite dar nada por seguro. Quien toma un antidepresivo no debe dejarlo por su cuenta: es algo que se habla con el médico que lo recetó.

Con antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar. Personales o en la familia cercana. Los estudios excluyen a quien los tiene. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas recoge casos de psicosis duradera en personas vulnerables, y una revisión advierte de que quien tiene una predisposición a la psicosis puede correr riesgo. En los pocos casos publicados había casi siempre otras sustancias de por medio (ver «Lo que deja»). Si es tu caso, o no conoces tu historia familiar, esa información importa más que cualquier otra de esta ficha.

Con problemas de corazón o durante el embarazo. Los estudios excluyen a quien tiene una enfermedad seria y a las embarazadas, así que no hay datos de seguridad para esas personas. En uno de ellos subió la tensión máxima.

Dependencia. Es poco frecuente, pero no imposible. Un estudio de laboratorio le atribuye «cierto potencial de abuso», y en la encuesta de las 500 personas, menos de una de cada cien se había sentido alguna vez enganchada.

Situación legal en España

A fecha de octubre de 2026, según el texto consolidado del BOE (actualizado el 21 de abril de 2026), ni la salvinorina A ni la Salvia divinorum figuran en las listas españolas de sustancias psicotrópicas. Tampoco están en los convenios de Naciones Unidas. En 2004, una orden del Ministerio de Sanidad incluyó la salvia entre las plantas cuya venta al público se prohibía o restringía, pero la Audiencia Nacional la anuló en 2005, y en 2008 el Tribunal Supremo inadmitió el recurso, así que la anulación es firme. Eso no quiere decir que venderla o darla a otros para consumirla no pueda tener consecuencias por otras vías.

Fuera de España, según la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas, en Italia, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Australia o Japón están controladas la planta y la salvinorina, y en Alemania, la planta. En Estados Unidos no está controlada a nivel federal, pero varios estados la prohíben. El primero fue Luisiana, en 2005, con una ley que prohíbe los productos destinados al consumo humano que la contengan, pero no tenerla o cultivarla solo con fines decorativos, y que incluye también la Amanita muscaria.

Esto es información general, no asesoramiento jurídico. Esta situación puede cambiar: la revisamos cada seis meses.

Cuándo acudir a un médico

Durante el efecto, quien la ha tomado puede no estar en condiciones de pedir ayuda, así que esta primera parte va dirigida a quien está con ella.

Perder el contacto con lo que se tiene alrededor, reírse, no saber durante unos minutos dónde se está, moverse sin control, hablar sin sentido o pasar un rato de angustia forman parte de la experiencia y pasan solos: fumada, en unos veinte minutos; masticada, en alrededor de una hora. Según un centro de toxicología, a menudo se ha pasado antes de llegar a urgencias, y un ambiente tranquilo suele bastar para recuperarse. Estas señales, en cambio, no son normales y son motivo para llamar al 112 o ir a urgencias:

  • Un golpe en la cabeza o una herida por una caída.
  • Convulsiones, dolor en el pecho, desmayo o dificultad para respirar.
  • Confusión, agitación o ideas extrañas que siguen una hora después de haberla fumado, cuando el efecto ya debería haber pasado, sobre todo si se ha mezclado con otras sustancias.
  • Una agitación en la que la persona puede hacerse daño o hacérselo a otros.

En urgencias conviene decir qué se ha tomado, y si había otras sustancias o fármacos: los análisis habituales no detectan la salvinorina.

En los días o semanas siguientes, conviene consultar con un médico si aparecen ideas extrañas que la persona vive como reales, no se puede dormir durante varias noches seguidas, hay un miedo intenso que no cede o pensamientos de hacerse daño.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Salvia divinorum y qué efectos produce?

Es una planta de la familia de la menta, originaria de la Sierra Mazateca, en Oaxaca (México), donde los mazatecos la usan para curar y para adivinar. Su principio activo, la salvinorina A, es una rareza: no actúa sobre la serotonina, como los enteógenos clásicos, sino sobre el receptor opioide kappa. Lo que produce tampoco se parece a lo demás: más que visiones, una desconexión, perder el contacto con lo que se tiene alrededor y con el propio cuerpo, sentirse arrastrado o partido en dos, estar en dos realidades a la vez. Muchos cuentan encuentros con seres o presencias, y no es raro reírse en el momento más intenso.

¿Cuál es la diferencia entre la Salvia divinorum y la salvia de cocina?

Son plantas distintas del mismo género, el de las salvias, de la familia de la menta, y la de cocina no produce estos efectos. La Salvia divinorum es una especie aparte, originaria de la Sierra Mazateca, que casi no da semillas y se multiplica por esquejes: casi todas las que se cultivan en el mundo son clones de unas pocas plantas recogidas en Oaxaca. Su efecto viene de la salvinorina A, que se acumula en unos pelos microscópicos de la cara inferior de sus hojas.

¿Qué significa «hojas de la Pastora»?

Es su nombre mazateco: ska María Pastora o ska Pastora, las «hojas de María Pastora» o «de la Pastora». En castellano se la llama también yerba de María o salvia de los adivinos, que es lo que significa su nombre científico.

¿Cómo usan los mazatecos la Salvia divinorum?

La mascan. La usan para curar y para adivinar, en ceremonias de noche, a oscuras, delante de un altar, guiadas por un sabio, el chjota chjine, que hace de mediador y va preguntando al enfermo. Las hojas se mascan frescas, y la ceremonia dura varias horas, aunque el efecto dura cerca de una hora. Según una etnografía, es la primera planta con la que empiezan a aprender los futuros curanderos, y los hongos, la última: se la considera la más fácil de manejar. Para algunos mazatecos, fumarla, como se hace fuera, va contra el espíritu de una planta que no se debe quemar.

¿Qué es la salvinorina A y cómo actúa en el cerebro?

Es el principal principio activo de la planta, y no se parece químicamente a ningún otro enteógeno: es un terpeno, no un alcaloide, porque no tiene nitrógeno. Actúa sobre el receptor opioide kappa, relacionado con el estrés, y no sobre el de serotonina de los enteógenos clásicos: en el Hospital de Sant Pau se comprobó que un fármaco que bloquea los receptores opioides anulaba sus efectos, y uno que bloquea el de serotonina, no. Que actúe sobre un receptor opioide no la convierte en un opiáceo: no actúa sobre el de la morfina. En un escáner, lo más claro fue que atenuaba la red neuronal por defecto, la que se activa cuando uno piensa en sí mismo.

¿Por qué el viaje de salvia es tan rápido e intenso?

Porque la salvinorina A es activa en cantidades minúsculas, del mismo orden que el LSD, e inhalada llega a lo más intenso en uno o dos minutos. Y dura poco, en parte, porque unas enzimas de la sangre la transforman en salvinorina B, que no tiene efecto, según estudios en laboratorio y con monos. A cantidades altas, en el laboratorio, se perdía por completo el contacto con lo que se ve, se oye y se siente del propio cuerpo.

¿Cuánto tiempo dura el efecto de la Salvia divinorum?

Muy poco si se fuma o se inhala: en el laboratorio, llega a lo más intenso en uno o dos minutos y casi ha desaparecido a los veinte, y quienes la han fumado calculan de media unos veinte minutos, con lo más intenso durante unos ocho. Masticada, como en las ceremonias mazatecas, tarda entre diez y treinta minutos en empezar y dura cerca de una hora. Después puede quedar la sensación de haber soñado y costar un poco volver a sentir el cuerpo; suele pasar en menos de una hora.

¿Cómo se consume la Salvia divinorum?

De dos formas que se viven muy distinto. Fumada o inhalada, que es como se toma fuera de México: lo más intenso llega en uno o dos minutos y en unos veinte ha pasado. Masticada, como en las ceremonias mazatecas, con hojas frescas: tarda entre diez y treinta minutos en empezar y dura cerca de una hora. Tragada no hace efecto, porque parece que se destruye en el tubo digestivo, y pura, bajo la lengua, casi no se absorbe.

¿Por qué con la salvia se siente uno convertido en otra cosa o partido en dos?

Es lo más característico de la salvia: no tanto ver cosas como dejar de sentir el propio cuerpo y el lugar, y vivir otra cosa en su sitio. Quienes la toman cuentan sentirse arrastrados, estirados o partidos en dos, o estar en dos realidades a la vez. En un estudio de Barcelona, uno contó que volver al cuerpo era «como un chicle estirado», y otro, que había perdido «la sensación de ser yo». Se sabe qué receptor activa, el opioide kappa, pero no por qué eso se convierte en seres, en la infancia o en la sensación de partirse en dos.

¿Por qué la experiencia con salvia es tan distinta de otros enteógenos?

Porque entra por otra puerta: no por el receptor de serotonina de la psilocibina o el LSD, sino por el opioide kappa. Más que visiones y geometrías, lo que produce es desconexión: a mayor cantidad, más se bloquea lo que se ve y se oye del exterior, y a la más alta se pierde por completo el contacto con el cuerpo. Quienes la probaron en el laboratorio la valoraron como solo en parte parecida a los psicodélicos clásicos, aunque a cantidades altas produjo experiencias de tipo místico de una intensidad parecida a la de la psilocibina. Y luego cuesta recordarla: «La experiencia es como soñar», dijo un participante.

¿Qué significan los 5x, 10x, 20x o 60x de la salvia?

Son las etiquetas de la hoja enriquecida con extracto, que pretenden indicar cuántas veces más fuerte es que la hoja normal. Pero la etiqueta no es una medida fiable: en Estados Unidos, cinco productos analizados tenían mucha menos salvinorina de la que declaraban, y tres llevaban otras sustancias; en México, doce productos de tres marcas tenían de 8,3 a 56,5 miligramos por gramo, frente a los 0,89 a 7,8 de la hoja natural. Y cuanta más cantidad, más se pierde el contacto con el entorno y con el cuerpo, que es de donde vienen los accidentes.

¿Qué riesgos o peligros tiene la Salvia divinorum?

No se ha publicado ninguna muerte atribuida directamente a la salvinorina, y una revisión de 2021 no encontró casos de toxicidad ni de efectos adversos graves. El riesgo que señalan los clínicos son los accidentes: durante unos minutos, la persona puede no saber dónde está ni controlar su cuerpo, y hacerse daño sin querer. Además, mezclarla con otras sustancias es frecuente y nadie ha estudiado qué cambia, no hay estudios con fármacos, y quien es vulnerable a la psicosis puede correr riesgo. Todo está en «Antes de tomarla».

¿Por qué conviene que alguien acompañe a quien fuma salvia?

Porque durante unos minutos quien la toma puede no saber dónde está ni controlar su cuerpo: en un estudio de laboratorio, cuatro de cada diez se sintieron fuera de control durante parte de la sesión, y tres de cada diez perdieron por completo la noción de que estaban en ella. A cantidades altas, algunos se movieron sin control y luego no lo recordaban. De ahí viene su principal riesgo físico, los accidentes. Y la compañía ayuda: en ese estudio, a diez de los doce que hablaron del investigador que los acompañaba, su presencia les había dado calma. Lo habitual pasa solo en unos veinte minutos; lo que no es normal está en «Cuándo acudir a un médico».

¿Puede la Salvia divinorum causar psicosis o un brote psicótico?

Se han publicado unos pocos casos de personas con síntomas psicóticos que no se fueron al acabar el efecto. En casi todos había otras sustancias de por medio, sobre todo cannabis, y en ninguno se pudo comprobar con análisis que hubieran tomado salvinorina; una revisión concluye que no se puede hablar de causa. No hay una frecuencia conocida. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas recoge casos de psicosis duradera en personas vulnerables, así que, si hay antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar, propios o en la familia, esa información importa más que cualquier otra.

¿Qué personas no deben consumir Salvia divinorum?

Quien tiene antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar, propios o en la familia cercana: los estudios excluyen a estas personas, y hay casos de psicosis duradera en personas vulnerables. Quien tiene problemas de corazón u otra enfermedad seria, y las mujeres embarazadas, porque no hay datos de seguridad. Y quien toma antidepresivos, IMAO, litio u otros fármacos debe saber que no hay estudios sobre cómo se combina con ellos; un antidepresivo no se deja por cuenta propia, sino hablándolo con el médico que lo recetó.

¿La Salvia divinorum genera adicción o dependencia?

Es poco frecuente, pero no imposible. Un estudio de laboratorio le atribuye «cierto potencial de abuso», y en una encuesta a 500 personas que la habían tomado, menos de una de cada cien se había sentido alguna vez enganchada. Sobre la tolerancia no hay datos en personas.

¿Es verdad que nadie quiere repetir con la salvia?

No. Se repite mucho, pero en una encuesta en internet, ocho de cada diez de sus 500 participantes pensaban repetir. Otras encuestas dan cifras más bajas: en una a usuarios en España, publicada en 2006, solo el 44 % quería tomarla de forma habitual, y en otra, algo más de una de cada cuatro personas la había dejado o tomaba menos. Son encuestas a quienes quisieron responder.

¿Aparece la salvinorina A en los análisis o controles antidoping?

En los análisis habituales, no: no detectan la salvinorina. Por eso, si hay que ir a urgencias, conviene decir qué se ha tomado y si había otras sustancias o fármacos.

¿Es legal comprar o cultivar Salvia divinorum en España, México o Colombia?

En España, ni la planta ni la salvinorina A figuran en las listas de sustancias psicotrópicas ni en los convenios de Naciones Unidas, y cultivarla o tenerla no está prohibido. Circula que la prohibió una orden del Ministerio de Sanidad de 2004, pero esa orden solo prohibía su venta al público, y la Audiencia Nacional la anuló en 2005, con firmeza desde 2008. Venderla como producto para consumir puede tener consecuencias por la vía de los medicamentos. En México, de donde es, no está fiscalizada. En Colombia sí: la salvinorina A está en la lista nacional de sustancias fiscalizadas desde al menos 2020. En Chile, la planta está en la lista de especies productoras y cultivarla sin autorización es delito, salvo que sea para consumo propio, que queda en falta. En Argentina, la salvinorina A es estupefaciente desde marzo de 2026. En Perú no está fiscalizada. Y fuera de ahí, la planta o la salvinorina están controladas en Italia, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Australia o Japón, y en Alemania, la planta; en Estados Unidos no a nivel federal, pero varios estados la prohíben. Comprobado el 30 de octubre de 2026. Más detalle en «Situación legal en España».

¿Cómo se cuida o cultiva la planta de Salvia divinorum?

Es una planta de bosque nuboso de la sierra de Oaxaca, entre 300 y 1.800 metros, con lluvias enormes y temperaturas medias de 16 a 20 grados, que según la monografía botánica de referencia «coloniza con más agresividad los sitios oscuros y húmedos»: quiere sombra y humedad, y en un lugar bajo y cálido se encontró marchita, en el límite de lo que tolera. Es perenne. Casi nunca da semilla: nunca se ha visto fructificar en estado silvestre y, en invernadero, solo cuajó el 3 % de las flores, con más de la mitad del polen inservible. Se multiplica por esquejes, como hacen los mazatecos desde siempre: los tallos, al caer, enraízan en los nudos, y basta plantar un tallo cortado. Por eso casi todas las poblaciones conocidas las ha plantado alguien, y por eso se sospecha que es un híbrido o un cultivo antiguo que ya no existe silvestre. Florece de forma esporádica, con los días cortos, y su único polinizador observado es un colibrí. En España cultivarla es legal (ver «¿Es legal…?»).

¿Qué niveles de efectos tiene la salvia en la escala S-A-L-V-I-A?

Es una clasificación informal de Daniel Siebert, publicada en su guía de usuario en internet, no una escala científica: ninguna publicación indexada la usa, y los dos estudios que miden los efectos de la salvia en personas lo hacen con otros instrumentos. Sus seis letras van de menos a más: S, sutil (relajación, algo que empieza); A, percepción «alterada» (colores y texturas, pensamiento menos lógico, sin visiones); L, estado visionario ligero (imágenes con los ojos cerrados); V, estado visionario vívido (escenas que parecen reales, a veces voces); I, existencia inmaterial (se pierde el contacto con la realidad ordinaria y «es imposible funcionar»; el propio autor recomienda un acompañante); y A, efectos amnésicos (no se recuerda nada y la persona puede moverse o lesionarse sin sentir dolor; «no es un nivel buscado»). Sirve para que la gente se cuente entre sí la intensidad de lo que vivió, y para entender por qué hace falta alguien al lado (ver «¿Por qué conviene que alguien acompañe…?»).

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Fuentes:
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