Amanita muscaria (falsa oronja)
Amanita muscaria (L.) Lam., descrita por Linneo en 1753 como Agaricus muscarius. Falsa oronja, oronja pintada, matamoscas; reig bord (en catalán); kuleto faltsu (en euskera); zitlalnanácatl (en náhuatl de Tlaxcala), yuy chauk (en tzotzil) y yuyo de rayo (en Chiapas). En inglés, fly agaric. Sus sustancias: muscimol y ácido iboténico.
Pon un Dios
· Revisado el 8 de octubre de 2026

La Amanita muscaria es la seta roja con puntos blancos de los cuentos, la que casi todo el mundo reconoce. En España se la llama falsa oronja o matamoscas, y en Europa crece sobre todo junto a pinos y abedules. Es también, de todas las sustancias de esta web, la que menos se ha estudiado en personas: ni un ensayo ni un seguimiento. Tiene más leyendas que estudios.
No es una seta de psilocibina, y no se parece a ellas. Sus sustancias, el muscimol y el ácido iboténico, actúan sobre otros sistemas del cerebro, y lo que producen lo describen los médicos de urgencias como una borrachera con alucinaciones: euforia y agitación que se alternan con sopor, y al final un sueño profundo, del que a menudo se despierta sin recordar parte de lo ocurrido. Para ellos no es un enteógeno, sino una intoxicación con nombre propio, el síndrome micoatropínico. Esta web la incluye por su historia, en la que aparece uno de los autores de la palabra «enteógeno», y porque desde hace unos años se venden gominolas y chocolatinas con su nombre.
Por sí sola rara vez es grave: las muertes son extremadamente raras, y la mayoría de las intoxicaciones se resuelve sola en menos de un día. Sus riesgos están en otra parte: en comer setas del campo sin conocerlas, porque en su mismo género están las más mortales que existen; en confundirla con setas comestibles, y en productos que no llevan lo que dicen.
De dónde viene
Siberia. Es el uso mejor documentado. Lo recogieron viajeros y etnógrafos entre pueblos del oeste de Siberia, como los janti, y del extremo oriental, como los chukchis, los koriakos y los itelmenos. Se usaba en ritos chamánicos, para adivinar (entre los janti, solo los hombres) y también para divertirse, y hubo pueblos que en el siglo XIX la preferían al alcohol. Según una revisión de esas fuentes, la seta en sí no era objeto de veneración. Lo que describían era sobre todo un estimulante: fuerza, no cansarse, ver los objetos más grandes de lo que son. Las mejores experiencias, decían, llegaban cuando el efecto empezaba durante el sueño. A quien se volvía pendenciero se le prohibía tomarla de nuevo. Y en el norte está documentada una costumbre que suele contarse como curiosidad: beber la orina de quien la había tomado, porque sus sustancias pasan a ella casi intactas.
México y más allá. En México hay nombres indígenas para ella, como zitlalnanácatl, «hongo de las estrellas», entre los nahuas de Tlaxcala, o yuy chauk, «amanita del rayo», entre los tzotziles de Chiapas, y testimonios dispersos de uso. A Sudamérica llegó hace poco, de la mano de las personas: a Colombia, a mediados del siglo XX, con las plantaciones de pinos traídos de Norteamérica. Y el nombre de matamoscas no es casual: en Europa, por ejemplo en Eslovenia, se ha usado durante siglos para atraparlas.
La palabra «enteógeno». En 1968, el estadounidense R. Gordon Wasson, el que había dado a conocer los hongos de María Sabina, defendió que el soma, la bebida ritual de los textos védicos de la India, era esta seta. En 1979, él y otros cuatro autores inventaron la palabra que usa esta web, «enteógeno». La identificación del soma, en cambio, no se ha impuesto. El propio Wasson casi aceptó una de las objeciones de más peso, que la amanita a veces produce más sopor que estímulo, y las pruebas lingüísticas y rituales parecieron decisivas a favor de otra planta, la efedra, aunque en 1989 se pusieron en parte en duda.
Lo que se cuenta sin pruebas. Que Papá Noel y sus renos vienen de un chamán sami que la tomaba: un especialista en estudios nórdicos, de una comunidad de ascendencia sami, dice que esa historia tiene «un número crítico de fallos». Que los guerreros vikingos llamados bersérkers la tomaban antes de la batalla: es una hipótesis, igual que la que la sustituye por el beleño. Que inspiró Alicia en el país de las maravillas: «se considera» así, pero no hemos encontrado ninguna prueba de que Lewis Carroll leyera el libro del que se dice que sacó la idea. Que el cristianismo nació de un culto a esta seta, como sostuvo John Allegro en 1970: quince especialistas lo calificaron entonces de «un ejercicio de fantasía más que de filología».
¿Le cuesta algo a la seta? Al peyote, a la iboga o al sapo del desierto, la demanda de fuera les está saliendo cara. A esta seta, que se sepa, no: es muy común, y una propuesta de evaluación para la lista roja mundial de hongos la considera probablemente de «preocupación menor».
Qué se busca en ella
El auge de los últimos años. En Estados Unidos se empezaron a vender gominolas, chocolatinas y extractos con su nombre, a menudo anunciados como «nootrópicos» (para mejorar la mente) o para microdosis. En una encuesta representativa de 2025, el 1,34 % de los adultos estadounidenses, unos 3,5 millones de personas, dijo haberla tomado en el último año: la tercera, después de la psilocibina y el MDMA, de las sustancias que la encuesta agrupa como psicodélicas. Es lo que declararon, y nadie sabe si lo que tomaron era de verdad amanita. La encuesta la pagó un fondo filantrópico estadounidense. En los informes de las encuestas españolas sobre consumo no aparece por separado.
Para qué. Los dos estudios sobre los motivos que hemos podido leer son de equipos polacos distintos, uno de Varsovia y otro de Gdansk, y ambos se basan en grupos de internet sobre su consumo. Ninguno dice qué grupos eran, así que no se puede saber si en parte eran los mismos. Y, al salir de esos grupos, lo que cuentan no se puede generalizar. En el primero, que analizó comentarios de 684 personas en grupos de Facebook que defienden tomarla, lo más citado era reducir el estrés (tres de cada diez), el insomnio y los síntomas depresivos (dos de cada diez) y el dolor; seis de cada diez la tomaban seca. En el segundo, una encuesta a 95 personas de grupos y foros polacos, unas tres de cada cuatro buscaban efectos terapéuticos, cubrir necesidades espirituales o mejorar sus capacidades mentales; casi nueve de cada diez la recogían en el bosque, y ocho de cada diez la tomaban en casa.
Lo que pesa en la experiencia
De esto no hay estudios. En Siberia, su uso estaba ligado al chamán, a la adivinación y a ocasiones sociales con reglas propias. Hoy, lo que más pesa es algo previo al lugar o la compañía: no saber qué se toma. De unas setas a otras, la cantidad de sus sustancias puede variar decenas o cientos de veces, y lo que se vende como producto de setas puede llevar otras sustancias y no siempre las suyas (ver «Lo que dice la investigación»).
Lo que dice la investigación
Con la seta, nada. No hemos encontrado ningún ensayo clínico con Amanita muscaria. Hay estudios de laboratorio con células y revisiones que hablan de su potencial, pero ninguno con personas.
Con el muscimol, poco. Interesa a la farmacología desde hace medio siglo, y se ha llegado a probar infundido directamente en el cerebro contra la epilepsia, en un ensayo de los institutos de salud estadounidenses que se cerró antes de tiempo, con tres pacientes. No ha llegado a ser un medicamento.
Lo que se ha estudiado de verdad es lo que se vende. En 2024, unas chocolatinas anunciadas para microdosis se asociaron en Estados Unidos a 180 casos de enfermedad en 34 estados, con 73 ingresos, 29 personas intubadas y dos muertes. La agencia estadounidense del medicamento y la alimentación encontró muscimol en menos de la mitad de las chocolatinas y en ninguna de las gominolas de la marca, y en cambio otras sustancias: psilocina, una triptamina sintética, un fármaco con receta y sustancias de la kava. Concluyó que el muscimol no aparece en todos los productos y no explica todos los síntomas. En Virginia, cuatro de seis bolsas de gominolas «nootrópicas» de amanita u otras setas llevaban psilocibina o psilocina sin declarar (el análisis no podía detectar muscimol); de las cinco personas atendidas, ninguna murió. En Portland, de doce productos vendidos como setas de psilocibina, ninguno tenía muscimol, ni siquiera el que lo anunciaba en la etiqueta. Refiriéndose a productos cuyo contenido nadie conocía, los autores del informe sobre las chocolatinas advirtieron que los productos psicodélicos para microdosis «pueden causar una enfermedad grave o la muerte».
En Europa, los avisos han llegado de las agencias de alimentos y del medicamento. Chequia declaró en 2024 perjudiciales para la salud tres productos de gominolas con muscimol. La agencia española de seguridad alimentaria alertó ese mismo año de unas gominolas con muscimol procedentes de Chequia que podían comprarse por internet. El instituto alemán de evaluación de riesgos avisó en 2025 de que los niños pueden confundirlas con golosinas. Y Francia, tras recibir avisos de intoxicaciones graves, algunas con ingreso en cuidados intensivos, prohibió en 2026 el muscimol y el ácido iboténico. No hemos encontrado ningún estudio europeo sobre qué contienen esos productos.
Las microdosis, con las que se anuncian muchos de estos productos, tampoco se han estudiado: no hemos encontrado ni un estudio revisado por expertos.
Cuando se acaba
El efecto puede durar de seis horas a un día entero, y suele acabar en un sueño largo y profundo. Al despertar es frecuente tener algunas sacudidas musculares y no recordar parte de lo ocurrido, y al día siguiente puede haber náuseas o vómitos. Si no se consigue despertar a la persona, no es lo esperable: ver «Cuándo acudir a un médico», que con esta seta recomienda consultar siempre.
Hay algo más que conviene saber esa misma noche: si se han comido setas del campo y los vómitos, la diarrea o el dolor de tripa empiezan muchas horas después, seis o más, puede que no fuera esta seta, sino una de sus parientes mortales. Es una urgencia aunque hasta entonces la persona se encontrara bien.
Lo que deja
Con esta seta, el después puede empezar por un hueco: es frecuente despertar sin recordar parte de lo ocurrido (ver «Cuando se acaba»). Esta web trata sobre todo de lo que viene cuando se va el efecto: entender lo vivido, ordenarlo, ver qué cambia. Con ella, parte de lo vivido puede no estar.
Más allá de eso, casi no sabemos qué deja. No hemos encontrado ningún estudio que siga a personas semanas, meses o años después de tomarla, ni ninguno que les pregunte si fue una experiencia significativa.
Lo único que hay es la encuesta a esas 95 personas de grupos y foros polacos sobre su consumo. Cuatro de cada diez decían que su salud mental había mejorado, una de cada tres que habían ganado capacidades mentales y casi otras tantas, que habían crecido espiritualmente. Nueve de cada diez no notaban ningún efecto negativo duradero, y unas cuatro de cada cien hablaban de malestar psicológico. Pero casi una de cada cuatro sentía que había perdido el control de su consumo, y casi una de cada diez se había intoxicado alguna vez. Es lo que cuentan quienes siguen en esos grupos: quien lo pasó mal y lo dejó no está en ellos.
No todo lo que puede quedar es bueno. Se ha publicado el caso de un hombre de 48 años, sin antecedentes, que comió la seta creyendo que era la oronja: después del coma tuvo una psicosis paranoide que duró cinco días. Un año después no tenía síntomas. Es un caso aislado, el único de este tipo que hemos encontrado.
Lo que ningún estudio recoge es cómo se vive ese tiempo: qué hacer con lo que no se recuerda y con lo que sí, volver a la vida de siempre, no tener con quién hablarlo. De eso tratan los testimonios de esta web.
Lo que cuentan los koriakos
De la seta más famosa, casi no hay voces recogidas. Los estudios que analizan lo que la gente escribe en grupos de internet solo dan porcentajes, y las de un chamán y un artista wixaritari están publicadas de segunda mano. Las únicas palabras directas que podemos dar son las de koriakos de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, recogidas por folcloristas: un hombre grabado en 1991 y tres personas que conservan la tradición, entrevistadas en 2019. Entre los koriakos, cada persona tiene su canción personal, y con el matamoscas se cantan esas canciones, las propias o las de los antepasados. De eso hablan, no de lo que les dejó, y el artículo que las recoge no dice si lo tomaron ellos. Sobre si con el matamoscas se canta de otra manera, no todos dicen lo mismo. Las reproducimos con permiso de la autora, Ekaterina Tiron. Traducción de Pon un Dios.
«A los matamoscas hay que recibirlos de buen humor y con una canción, y hasta bailando un poco.»
— Hombre koriako, Kamchatka, en una grabación de 1991
«Con el matamoscas hay mucha fuerza, se canta con más potencia, las voces suenan más fuertes, canta toda el alma.»
— Mujer koriaka, Kamchatka, entrevistada en 2019
«Cantan para sí, por lo bajo, como por dentro.»
— Hombre koriako, Kamchatka, entrevistado en 2019
«Las canciones del matamoscas no se diferencian en nada de las canciones en estado normal, se canta con normalidad. Todo igual que en estado normal.»
— Otra mujer koriaka, Kamchatka, entrevistada en 2019
«Los matamoscas pueden pedirle a quien los ha tomado que cante la canción personal de otro, pero la suya la cantan siempre.»
— La misma mujer, contando lo que se cree
Qué no sabemos
- Qué deja semanas, meses o años después: no hay ni un seguimiento.
- Si las microdosis hacen algo más que el placebo, o algo malo con el tiempo: no hay ni un estudio.
- Si los beneficios que cuentan quienes la toman se deben a la seta, a lo que llevaba el producto o a lo que esperaban.
- Qué viven quienes la toman y no están en grupos de internet sobre su consumo: los dos estudios sobre por qué la toman, y el único sobre lo que les deja, salen de esos grupos.
- Qué contienen de verdad los productos que se venden en Europa.
- Cuánta gente la toma en España.
- Si crea tolerancia o dependencia: no hay estudios, aunque en la encuesta polaca casi una de cada cuatro personas sentía que había perdido el control de su consumo.
- Si el ácido iboténico, comido, daña el cerebro de las personas: en animales destruye neuronas cuando se inyecta en el cerebro, pero no hemos encontrado ningún estudio en personas que comen la seta.
- Por qué unas personas acaban en coma y otras no.
- Cómo se combina con el alcohol, los tranquilizantes u otros fármacos, y qué riesgos tiene en el embarazo: no hay estudios.
- Cuántas intoxicaciones hay en España, y cuántas por confundirla con la oronja.
- De dónde viene lo que se vive. Se sabe sobre qué receptores actúan sus sustancias, pero no por qué eso se convierte, en una persona concreta, en euforia, en un objeto que crece, en un sueño profundo o en un hueco en la memoria. Sobre el origen de lo que se vive no tenemos respuesta, y no vamos a fingir que la tenemos, ni en un sentido ni en otro.
Qué contiene
No contiene psilocibina. Ni ella ni otras sustancias de su familia se han encontrado en esta seta. Sus dos sustancias activas son el muscimol y el ácido iboténico. El muscimol actúa sobre el receptor GABA-A, el receptor del GABA, el principal freno químico del cerebro; es el mismo receptor sobre el que actúan, en otro punto, los tranquilizantes como el diazepam. El ácido iboténico hace casi lo contrario: estimula receptores del glutamato, el principal mensajero excitador. Según la hipótesis de un caso clínico, de esa mezcla saldría la alternancia de euforia y sopor. El muscimol es al menos cinco veces más activo que el ácido iboténico.
Al secarse, baja el ácido iboténico y multiplica por seis el muscimol; cocer sin tirar el agua apenas cambia nada; hervir desechando el agua sí la reduce. Así que la misma seta no es químicamente igual fresca que seca, y nadie puede saber cuánto lleva una seta concreta. Cocinarla no la vuelve inofensiva. La muscarina, que se aisló de esta seta y lleva su nombre, solo está en trazas y no parece explicar sus efectos sobre la mente.
Cuánto varía. Muchísimo. En un análisis de cinco muestras de esta seta, secas, que se vendían en Japón, el sombrero tenía de menos de 0,01 a 2,8 miligramos de ácido iboténico por gramo de seta seca y de 0,05 a 1,05 de muscimol: de una muestra a otra, más de veinte veces de muscimol y más de 280 de ácido iboténico. Sus cifras de muscimol eran más altas que las de análisis anteriores, y los autores suponen, sin haberlo medido, que las setas que se venden se secan al sol o con calor para que tengan más. El pie tenía mucho menos que el sombrero, y dentro del sombrero, en la mayoría de las muestras, la carne tenía más que la piel roja, al contrario de lo que a menudo se dice. Y lo que se vende como producto de setas puede llevar otras cosas: en los analizados en Estados Unidos aparecieron psilocina, triptaminas sintéticas, kava, un fármaco con receta, o ninguna de las sustancias que se buscaban (ver «Lo que dice la investigación»).
Duración de los efectos
Los efectos empiezan entre media hora y tres horas después de comerla, son más intensos a las dos o tres horas y suelen durar entre seis y doce, a veces hasta veinticuatro. Contando el sueño posterior, la persona puede tardar un día entero en estar bien.
Durante el efecto son frecuentes las náuseas y los vómitos, una euforia parecida a la de una borrachera, la agitación, la torpeza al hablar y al moverse, ver cosas que no están o ver los objetos más grandes de lo que son, y periodos de somnolencia o de sopor que se alternan con los de agitación. En los niños, y en los casos graves, puede haber convulsiones. Al final llega un sueño profundo, del que se despierta a menudo sin recordar parte de lo ocurrido (ver «Cuando se acaba»).
Tolerancia. No hay datos en personas.Antes de tomarla
Las muertes por esta seta son extremadamente raras, y la mayoría de las intoxicaciones se resuelve sin secuelas. Una guía clínica internacional dice que su fama de seta mortal «no está justificada».
Circula, también en artículos médicos, una mortalidad de entre el 2 y el 5 %. Las series de casos no la sostienen: en un centro de toxicología de Estados Unidos, en quince años, hubo 34 intoxicaciones por esta seta y su pariente la Amanita pantherina, y ninguna muerte, aunque cinco personas necesitaron intubación; en un hospital de Bulgaria, 22 casos, con buen pronóstico, y en una serie de nueve niños, todos se recuperaron.
Pero hay casos graves, con coma y convulsiones. Un hombre de 44 años que comió por accidente unas setas que había recogido él mismo, trece sombreros, alrededor de medio kilo, perdió el conocimiento poco después de llegar a urgencias y tuvo que ser intubado; salió del coma a las 72 horas y se fue a casa al cuarto día, sin más consecuencias. Y hay alguna muerte documentada: otro hombre de la misma edad, que la había tomado a propósito, tuvo una parada cardiorrespiratoria unas diez horas después y murió nueve días más tarde; en el mismo informe, uno de 75 que la comió por error se recuperó. Sus riesgos están sobre todo aquí:
Las otras setas del campo. Su género incluye la oronja verde (Amanita phalloides) y otras setas con amatoxinas, que destruyen el hígado y causan alrededor del 90 % de las muertes por setas, aunque con un buen tratamiento la mayoría se salva. Sus síntomas empiezan tarde, entre seis y doce horas después, cuando la persona ya cree que no le va a pasar nada. Quien recoge setas sin conocerlas puede comer, con esta o en su lugar, alguna de ellas, y si comió varias, la que da síntomas pronto puede tapar a la que los da tarde. Y la confusión también se da al revés: se han publicado casos de personas que comieron esta seta creyendo que era otra comestible, como un hombre que la tomó por la oronja (Amanita caesarea), muy apreciada, y otro, en Minnesota, que la confundió con otra amanita comestible. Si alguien ha comido setas del campo que no sabe identificar, ver «Cuándo acudir a un médico». Esta web no enseña a distinguirlas.
Lo que se vende con su nombre. Las gominolas, chocolatinas y extractos «de amanita» pueden llevar otras sustancias sin declarar, y la interacción real es con lo que no se sabe que se ha tomado (ver «Lo que dice la investigación»).
Con alcohol, tranquilizantes o somníferos. No hay estudios en personas. En animales a los que se dio muscimol junto con pequeñas cantidades de diazepam o fenobarbital apareció una parálisis flácida, aunque la guía que lo recoge advierte que no se puede trasladar a personas. El muscimol actúa sobre el mismo receptor que esos tranquilizantes, y una revisión clínica reciente aconseja no mezclar esta seta con alcohol ni con otras sustancias psicoactivas, aunque sin datos detrás.
Con otros fármacos. No hay estudios con antidepresivos, litio ni ningún otro fármaco. Quien toma un antidepresivo no debe dejarlo por su cuenta: es algo que se habla con el médico que lo recetó.
Con antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar. Personales o en la familia cercana. No hay estudios, y se ha publicado al menos un caso de psicosis de varios días tras comerla (ver «Lo que deja»). Si es tu caso, o no conoces tu historia familiar, esa información importa más que cualquier otra de esta ficha.
Con epilepsia, en niños y durante el embarazo. Las convulsiones aparecen sobre todo en niños y en los casos graves; no hay estudios con personas con epilepsia. Las gominolas en casa son un riesgo para los niños, que pueden confundirlas con golosinas. Durante el embarazo no hay datos.
Situación legal en España
A fecha de octubre de 2026, según el texto consolidado del BOE (actualizado el 21 de abril de 2026), ni el muscimol ni el ácido iboténico figuran en las listas españolas de sustancias psicotrópicas. Pero está prohibido venderla como alimento: el Real Decreto 30/2009, sobre la comercialización de setas, la incluye entre las especies que no se pueden vender en ninguna presentación. En 2004, una orden del Ministerio de Sanidad y Consumo incluyó la falsa oronja entre las plantas cuya venta al público se prohibía o restringía, pero la Audiencia Nacional la anuló en 2005, y en 2008 el Tribunal Supremo inadmitió el recurso, así que la anulación es firme. En 2024, la agencia española de seguridad alimentaria alertó de unas gominolas con muscimol que podían comprarse por internet.
Fuera de España: en Francia, el muscimol y el ácido iboténico están prohibidos desde el 11 de julio de 2026: la agencia francesa del medicamento los incluyó el 2 de julio en la lista de sustancias psicotrópicas. En los Países Bajos, las setas que contienen de forma natural muscimol y ácido iboténico entraron en 2008 en la Ley del Opio (Opiumwet), con dos especies nombradas: la Amanita muscaria y la Amanita pantherina. En Estados Unidos, la agencia del medicamento y la alimentación declaró en 2024 que ni la seta ni sus sustancias se pueden añadir a los alimentos. Luisiana prohíbe desde 2005 producir, distribuir o tener productos destinados al consumo humano que contengan la seta, pero no tenerla o cultivarla solo con fines estéticos, de jardinería o decorativos. Es la misma ley que restringe la salvia. Desde 2025 prohíbe también los productos con muscimol o ácido iboténico.
Esto es información general, no asesoramiento jurídico. Esta situación puede cambiar: la revisamos cada seis meses.
Cuándo acudir a un médico
Lo habitual es que la intoxicación por esta seta se resuelva sola en menos de un día, y una guía de urgencias catalana dice que, en los cuadros que empiezan pronto, pocos pacientes necesitan ingreso. Aun así, con las setas la recomendación es distinta de la de otras fichas. Si alguien la ha comido, o ha comido setas del campo que no sabe identificar, hay que consultar aunque se encuentre bien: llamando al 112 o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20, las 24 horas, todos los días del año). No siempre se sabe qué seta fue, y la guía de la Comunidad de Madrid recomienda ingresar siempre, con una observación mínima de doce a dieciocho horas, y no fiarse de lo pronto que empiecen los síntomas.
Durante el efecto, quien la ha tomado puede no estar en condiciones de pedir ayuda, así que esta parte va dirigida también a quien está con ella. La euforia, la agitación, la confusión, ver cosas que no están y la somnolencia forman parte del cuadro y suelen pasar solas en horas. Estas señales, en cambio, no son normales y son motivo para llamar al 112 enseguida:
- No se consigue despertar a la persona, o casi no responde.
- Convulsiones.
- Dificultad para respirar.
- Una agitación en la que la persona puede hacerse daño o hacérselo a otros.
- Vómitos, diarrea o dolor de tripa que empiezan muchas horas después de comer setas, seis o más, aunque hasta entonces se encontrara bien. Puede ser una seta mortal.
- Un niño que ha podido comer una seta o una gominola de estas.
Si se han comido varias setas distintas, que los primeros síntomas lleguen pronto no descarta que otra seta dé la cara más tarde.
Al ir a urgencias, conviene llevar los restos de las setas o del guiso, en papel y no en plástico, y contar qué se comió, dónde se recogió, cómo se preparó, cuántas personas comieron, cuándo empezaron los síntomas y si hubo alcohol u otras sustancias.
En los días o semanas siguientes, conviene consultar con un médico si aparecen ideas extrañas que la persona vive como reales, no se puede dormir durante varias noches seguidas, hay un miedo intenso que no cede o pensamientos de hacerse daño.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la Amanita muscaria y qué efectos produce?
Es la seta roja con puntos blancos de los cuentos, la falsa oronja o matamoscas, que en Europa crece sobre todo junto a pinos y abedules. No es una seta de psilocibina: sus sustancias, el muscimol y el ácido iboténico, actúan sobre otros sistemas del cerebro. Lo que producen lo describen los médicos de urgencias como una borrachera con alucinaciones: euforia y agitación que se alternan con sopor, y al final un sueño profundo, del que a menudo se despierta sin recordar parte de lo ocurrido. De todas las sustancias de esta web, es la que menos se ha estudiado en personas.
¿Es verdad que la Amanita muscaria es una seta mortal?
Casi nunca. Las muertes son extremadamente raras, y la mayoría de las intoxicaciones se resuelve sola en menos de un día; una guía clínica internacional dice que su fama de seta mortal «no está justificada». La mortalidad del 2 al 5 % que circula no la sostienen las series de casos: en un centro de toxicología de Estados Unidos hubo 34 intoxicaciones por ella y una pariente en quince años, y ninguna muerte. Pero hay casos graves, con coma y convulsiones, y alguna muerte documentada. Y en su mismo género están las setas más mortales que existen, como la oronja verde.
¿Cuál es la diferencia entre la Amanita muscaria y los hongos de psilocibina?
Casi todo. No contiene psilocibina ni ninguna sustancia de su familia: sus sustancias activas, el muscimol y el ácido iboténico, actúan sobre los receptores del GABA y del glutamato, no sobre el de la serotonina. La experiencia tampoco se parece: es más una borrachera con alucinaciones, con euforia, sopor y un sueño profundo, que las visiones y la intensidad emocional de los hongos. Y los riesgos son otros: los de esta seta están sobre todo en confundirla con setas mortales y en lo que se vende con su nombre. Los hongos tienen su propia ficha.
¿Qué se siente con la Amanita muscaria?
Se parece más a una borrachera con alucinaciones que a la experiencia de otros enteógenos: euforia y agitación que se alternan con sopor, torpeza al hablar y al moverse, ver cosas que no están o ver los objetos más grandes de lo que son. Al final llega un sueño profundo, del que a menudo se despierta sin recordar parte de lo ocurrido. En Siberia se decía que las mejores experiencias llegaban cuando el efecto empezaba durante el sueño. Y como parte de lo vivido puede no recordarse, el después empieza a veces por un hueco.
¿Cuánto tiempo dura el efecto de la Amanita muscaria?
Empieza entre media hora y tres horas después de comerla, es más intenso a las dos o tres horas y suele durar entre seis y doce, a veces hasta veinticuatro. Acaba en un sueño largo y profundo, y contando ese sueño la persona puede tardar un día entero en estar bien. Al despertar son frecuentes algunas sacudidas musculares y no recordar parte de lo ocurrido.
¿Qué efectos provoca la Amanita muscaria en el sistema nervioso?
Sus dos sustancias tiran en direcciones casi contrarias. El muscimol actúa sobre el receptor GABA-A, el principal freno químico del cerebro, el mismo sobre el que actúan, en otro punto, tranquilizantes como el diazepam. El ácido iboténico estimula receptores del glutamato, el principal mensajero excitador. Según una hipótesis, de esa mezcla sale la alternancia de euforia y sopor. Durante el efecto son frecuentes la torpeza al hablar y al moverse, ver cosas que no están o ver los objetos más grandes de lo que son; en los niños y en los casos graves puede haber convulsiones.
¿Cómo actúa el muscimol en el cerebro?
Sobre el receptor GABA-A, el del GABA, el principal freno químico del cerebro: el mismo receptor sobre el que actúan, en otro punto, los tranquilizantes como el diazepam. Es al menos cinco veces más activo que el ácido iboténico, la otra sustancia de la seta. Interesa a la farmacología desde hace medio siglo, y se llegó a probar infundido directamente en el cerebro contra la epilepsia, en un ensayo que se cerró antes de tiempo con tres pacientes, pero no ha llegado a ser un medicamento.
¿Qué es el ácido iboténico y es neurotóxico?
Es la otra sustancia activa de la seta: estimula receptores del glutamato, el principal mensajero excitador del cerebro. En animales destruye neuronas cuando se inyecta directamente en el cerebro, y de ahí su fama de neurotóxico. Pero no hay ningún estudio en personas que coman la seta, así que si daña el cerebro de quien la come, no se sabe. Al secarse la seta, parte del ácido iboténico se convierte en muscimol.
¿Se puede eliminar la toxicidad de la Amanita muscaria con la descarboxilación?
No; lo que hace es cambiarla. La descarboxilación es el nombre químico del paso de ácido iboténico a muscimol, y el único estudio que lo ha medido en la seta, en Japón, encontró que secarla al sol o con calor quita la mayor parte del ácido iboténico pero multiplica por seis el muscimol, que es la sustancia más activa; los autores dicen que eso «intensifica el efecto». A 120 grados se destruyen los dos. Cocerla diez minutos sin tirar el agua «apenas la destoxifica»; lo único que baja los alcaloides es hervirla desechando el agua y remojarla, porque son solubles en agua, y aun así los autores no recomiendan comerla. Y ningún procedimiento quita lo que la hace imprevisible: la variación entre setas. En un análisis de cinco muestras secas, el muscimol variaba más de veinte veces de una a otra; con esas cifras, la misma cantidad activa está en 6 o en 200 gramos según la seta. Los productos comerciales añaden otro problema: en el brote de chocolatinas de 2024 en Estados Unidos, con 180 intoxicados y dos muertes, los análisis encontraron muscimol en pocas muestras y otras sustancias no declaradas en muchas.
¿Para qué sirve la microdosis de Amanita muscaria?
No se sabe, porque no se ha estudiado: no hay ni un estudio revisado por expertos sobre sus microdosis. Quienes la toman en grupos de internet hablan sobre todo de reducir el estrés, el insomnio, los síntomas depresivos y el dolor, pero eso es lo que cuentan, no lo que se ha medido. Y los productos para microdosis han dado problemas: en 2024, unas chocolatinas anunciadas así se asociaron en Estados Unidos a 180 casos de enfermedad, 73 ingresos y dos muertes, y muchas no llevaban muscimol, sino otras sustancias.
¿Qué propiedades medicinales se le atribuyen a la Amanita muscaria?
Se le atribuyen muchas, sobre todo contra el estrés, el insomnio, la depresión y el dolor, pero no hay ningún ensayo clínico con la seta: hay estudios de laboratorio con células y revisiones que hablan de su potencial, ninguno con personas. Con el muscimol, su sustancia principal, se llegó a probar un tratamiento contra la epilepsia que se cerró antes de tiempo con tres pacientes. Si los beneficios que cuentan quienes la toman se deben a la seta, a lo que llevaba el producto o a lo que esperaban, no se sabe.
¿Qué llevan las gominolas de Amanita muscaria?
A menudo, no lo que dicen. En Estados Unidos, la agencia del medicamento y la alimentación encontró muscimol en menos de la mitad de unas chocolatinas de amanita y en ninguna de las gominolas de la misma marca, y en cambio otras sustancias: psilocina, una triptamina sintética, un fármaco con receta y sustancias de la kava. En Virginia, cuatro de seis bolsas de gominolas «nootrópicas» llevaban psilocibina o psilocina sin declarar. En Europa ha habido alertas en Chequia, España y Alemania, y Francia prohibió en 2026 el muscimol y el ácido iboténico. En casa son un riesgo para los niños, que pueden confundirlas con golosinas.
¿Cuáles son los síntomas de una intoxicación por Amanita muscaria?
Náuseas y vómitos, una euforia parecida a la de una borrachera, agitación, torpeza al hablar y al moverse, ver cosas que no están o los objetos más grandes de lo que son, y somnolencia o sopor que se alternan con la agitación. Empiezan entre media hora y tres horas después de comerla y acaban en un sueño profundo. No son normales que no se consiga despertar a la persona, las convulsiones o la dificultad para respirar. Y si los vómitos, la diarrea o el dolor de tripa empiezan seis horas o más después, puede ser una seta mortal, aunque hasta entonces la persona se encontrara bien. Con las setas se consulta siempre (ver «Cuándo acudir a un médico»).
¿Qué riesgos tiene consumir Amanita muscaria?
Por sí sola rara vez es grave, aunque hay casos con coma y convulsiones. Sus riesgos están sobre todo en otra parte: en comer setas del campo sin conocerlas, porque en su mismo género están la oronja verde y otras con amatoxinas, que causan alrededor del 90 % de las muertes por setas; en confundirla con setas comestibles, y en productos que no llevan lo que dicen. Con alcohol, tranquilizantes o somníferos no hay estudios en personas, pero el muscimol actúa sobre el mismo receptor, y una revisión clínica aconseja no mezclarlos. Todo está en «Antes de tomarla».
¿Se puede confundir la Amanita muscaria con otras setas?
Sí, en las dos direcciones. Quien recoge setas sin conocerlas puede comer, con ella o en su lugar, alguna de sus parientes mortales, como la oronja verde, cuyos síntomas empiezan tarde, entre seis y doce horas después, cuando la persona cree que no le va a pasar nada. Y hay casos publicados de personas que la comieron creyendo que era una seta comestible, como la oronja (Amanita caesarea), muy apreciada. Si alguien ha comido setas del campo que no sabe identificar, hay que consultar aunque se encuentre bien (ver «Cuándo acudir a un médico»).
¿Qué personas no deben consumir Amanita muscaria?
Quien tiene antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar, propios o en la familia cercana: no hay estudios, y se ha publicado al menos un caso de psicosis de varios días tras comerla. Quien tiene epilepsia, porque las convulsiones aparecen en los casos graves y no hay estudios. Las mujeres embarazadas, porque no hay datos. Y los niños, en quienes las convulsiones son más frecuentes. Tampoco se mezcla con alcohol, tranquilizantes ni somníferos, que actúan sobre el mismo receptor que el muscimol. Todo está en «Antes de tomarla».
¿Cómo usaban los chamanes de Siberia la Amanita muscaria?
Es su uso mejor documentado. Entre pueblos del oeste de Siberia, como los janti, y del extremo oriental, como los chukchis, los koriakos y los itelmenos, se usaba en ritos chamánicos, para adivinar y también para divertirse, y hubo pueblos que en el siglo XIX la preferían al alcohol. Según una revisión de esas fuentes, la seta en sí no se veneraba: lo que describían era sobre todo un estimulante, que daba fuerza, quitaba el cansancio y hacía ver los objetos más grandes. A quien se volvía pendenciero se le prohibía tomarla de nuevo. Entre los koriakos, con ella se cantan las canciones personales, las propias o las de los antepasados. Y está documentada la costumbre de beber la orina de quien la había tomado, porque sus sustancias pasan a ella casi intactas.
¿Qué relación tiene la Amanita muscaria con Papá Noel y los renos?
Ninguna demostrada. Se cuenta que Papá Noel y sus renos vienen de un chamán sami que la tomaba, pero un especialista en estudios nórdicos, de una comunidad de ascendencia sami, dice que esa historia tiene «un número crítico de fallos». Pasa lo mismo con otras historias que circulan: que los bersérkers vikingos la tomaban antes de la batalla es una hipótesis, y que inspiró Alicia en el país de las maravillas no tiene pruebas. Lo que sí está documentado es su uso entre pueblos de Siberia.
¿Es legal comprar o recolectar Amanita muscaria en España y en México?
En España, sus sustancias no figuran en las listas de psicotrópicos, y recogerla para uno mismo no está prohibido por ninguna norma de drogas ni de medicamentos: rigen las reglas de recolección de setas de cada comunidad (en Castilla y León, por ejemplo, hasta tres kilos por persona y día sin permiso, y permiso en los acotados). Lo que está prohibido es venderla como alimento: un real decreto de 2009 la incluye entre las especies que no se pueden comercializar en ninguna presentación; la orden de 2004 que prohibía su venta como planta fue anulada en 2005. En 2024 la agencia de seguridad alimentaria alertó de unas gominolas con muscimol. En México no está fiscalizada, pero sí en la lista oficial de especies amenazadas, y poseer o traficar con ejemplares de esas especies es delito federal; no consta que se haya aplicado a quien la recoge para sí. En Argentina, Perú, Chile y Colombia no está fiscalizada. Fuera de ahí, Francia prohibió el muscimol y el ácido iboténico en julio de 2026, y en los Países Bajos las setas que los contienen están en la Ley del Opio desde 2008. Comprobado el 30 de octubre de 2026. Más detalle en «Situación legal en España».
¿La Amanita muscaria aparece en un test de drogas común?
No. El muscimol y el ácido iboténico no están en los paneles de cribado habituales, hasta el punto de que en medicina forense la intoxicación por estas setas se ha demostrado tradicionalmente buscando las esporas en el estómago, y los laboratorios han tenido que desarrollar métodos específicos para medirlas en orina o sangre. Son moléculas muy pequeñas y difíciles de detectar; hace falta un análisis dirigido, y existen pocos. Lo único que se sabe del plazo es que pueden encontrarse en la orina desde la primera hora; no hay publicada ninguna ventana de detección. Por eso, si alguien acaba en urgencias, lo que más ayuda es decir qué ha tomado y llevar los restos de las setas, como ya dice «Cuándo acudir a un médico».
¿Cómo influye la Amanita muscaria en los sueños lúcidos?
No hay ningún estudio que lo haya mirado: ni un ensayo, ni una serie de casos, ni una encuesta. La promesa existe en las tiendas que venden productos de amanita, no en la literatura científica, y la revisión más reciente sobre esta seta no cita un solo trabajo en personas sobre el sueño. Lo único publicado es indirecto y en animales: el muscimol aumenta en ratas tanto el sueño profundo como el sueño REM, que es la fase en que más se sueña; pero es otra especie, por inyección, y nadie lo ha conectado con lo que una persona sueña. Lo que sí está documentado, en Siberia, es que las mejores experiencias llegaban cuando el efecto empezaba durante el sueño. Más allá de eso, no hay nada.
Testimonios
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