Con sus palabras · 11
Ser yo mismo, sin máscaras
Llevaban entre dos y veintidós años en el Santo Daime, una religión brasileña que toma la ayahuasca como sacramento. Cuentan su primera vez, qué significa para ellos comprometerse y qué creen haber aprendido. No todos lo llaman religión, y uno avisa de que, sin estudio, se puede tomar daime trescientos años sin aprender nada.
Traducido del artículo «O significado do daime como fonte de conhecimento» · Debates do NER, 2017
5Cinco personas, de 25 a 55 años. El artículo publica sus palabras sin nombre ni número, y así van aquí.
El estudio, en pocas líneas
Dos investigadores de la Universidad Federal de Santa Catarina, en el sur de Brasil, entrevistaron a cinco personas del Santo Daime de Florianópolis. El Santo Daime nació en los años treinta en el estado de Acre, en la Amazonia brasileña, y mezcla el cristianismo con otras tradiciones, como la umbanda o el espiritismo. A la bebida la llaman daime: según el artículo, el nombre viene de dai-me, «dame», la petición con la que sus fieles invocan al espíritu de la bebida para que les dé luz o salud.
Eran dos mujeres y tres hombres de entre 25 y 55 años, con formaciones muy distintas: naturología (una carrera de terapias naturales que existe en Brasil), educación física, historia, administración, y uno sin estudios superiores que trabaja como diseñador gráfico. Según los autores, encajan en lo que se ve en general en el mundo de las terapias alternativas, donde abunda la clase media con estudios. Llevaban tomando daime 22, 9, 9, 7 y 2 años, y todos llegaron a través de amigos o familiares: tres lo tomaron por primera vez en la misma iglesia de Florianópolis, uno en Porto Alegre y otra en una ceremonia indígena. Los cinco estaban fardados: se habían comprometido formalmente con la doctrina y desde entonces visten la farda, el uniforme de los rituales. Al menos tres, además, ejercían de fiscales, que se encargan del cuidado y el orden durante los rituales.
A los autores les interesaba una pregunta concreta: cómo entienden estas personas el daime como fuente de conocimiento. Parten de una corriente de las ciencias sociales que critica que la ciencia moderna se tenga por la única forma válida de saber. El artículo no da nombres ni dice quién habla en cada caso, y por eso aquí las frases van sin nombre.
- Qué esEntrevistas a cinco personas (estudio cualitativo)
- Quiénes2 mujeres y 3 hombres de 25 a 55 años, todos fardados en el Santo Daime
- SustanciaAyahuasca (daime), como sacramento en los rituales del Santo Daime
- DóndeFlorianópolis (Brasil)
- Publicado2017, en Debates do NER
- LicenciaCC BY: se puede traducir citando la fuente
La primera vez
Todos recuerdan lo intensa que fue la primera vez. Para varios, ahí empezó un cambio de vida:
«Fue importante para mí en aquel momento. Yo era católico, tenía dieciocho años, me había ido de casa y estaba intentando buscar cosas diferentes. Fue muy intenso, una puerta de entrada a otro mundo, me transformó la vida de muchas maneras. Yo iba por un camino y el daime abrió un portal nuevo que me hizo cambiar totalmente de vida. Todo lo que me ha pasado desde que tomé el daime hasta hoy me lo ha traído el daime, él me ha hecho recorrer todo este camino hasta aquí.»
«Fue muy fuerte, muy fuerte. Fue un infierno. Yo trabajaba en un ambiente que era una locura, creía que estaba en el cielo y estaba en el infierno, me quitó un peso de encima… Pero fue un renacimiento que me abrió una cortina, la medicina abrió una cortina y me mostró cosas que no conseguía ver, sentir, eso me tocó profundamente y me cambió la vida profundamente.»
«Para mí fue una sorpresa y un descubrimiento, porque sabía que tenía que cambiar de vida. Vivía como vive todo el mundo, no tenía mucha fe. Y cuando fui al Daime fue así, una revelación. Tuve una revelación en la que sentí la fuerza de la Virgen María, de Jesús y de José. Cuando llegó aquella fuerza lo borró todo, los recuerdos, la mente se va al espacio, el ego, se va todo. Y lo que me sostuvo fue eso, Jesús, María y José, porque era muy fuerte, así, muy fuerte. A partir de ahí nunca más lo dejé, nunca más.»
Los cinco dicen que cada vez es distinta, y que nunca han vivido dos ceremonias iguales. Con el tiempo, cuentan, las náuseas y el malestar de las primeras veces tienden a ir a menos, y las emociones y la mente quedan más limpias.
¿Una religión?
No todos lo ven igual. Para algunos, el Santo Daime es su religión:
«Considero el Santo Daime mi religión. Es un camino, ¿sabes?, en el que baso mi evolución. Sigo este camino para ir entendiendo mejor esto de la vida, de la espiritualidad. Creo que es un camino seguro para seguir en la vida, tengo al daime como maestro.»
«Considero el Santo Daime una religión, una filosofía, el Santo Daime es mi terapeuta, me lleva al autoconocimiento. Yo era de la Iglesia católica y pasé mucho tiempo sin ir a ninguna religión… Antes de ir al Daime iba a [centros de] Allan Kardec, hoy soy daimista, soy fardada.»
Los demás no lo consideran una religión, sino una filosofía de vida o un camino espiritual, y frecuentan también centros de umbanda, centros espíritas o templos budistas. (Allan Kardec, al que nombra una de ellas, es el francés que fundó el espiritismo en el siglo XIX.) Uno de ellos, según los autores, desentona:
«Nací en una familia umbandista, pero no me consideraba una persona religiosa en cuanto a la umbanda. Iba a la umbanda, a la quimbanda, a cualquier sitio al que me llamaran. Luego empecé a ir al centro espírita, me gustaba mucho, recibir pases, pero no lo tenía como religión. Luego conocí el Santo Daime y conseguí entender mejor ese aspecto religioso. Conocí la doctrina y durante un tiempo me quedé con ese concepto de religión. Hoy lo veo distinto, no me considero religioso, sino un hombre de fe, un librepensador que conoce la umbanda, el Santo Daime, a Kardec, el budismo. Me considero una persona que practica esta doctrina del Santo Daime, estos trabajos, pero no estoy atado a ese patrón religioso. Creo que la religión es importante, todas estas herramientas son importantes en la vida de una persona. Estoy dentro de este contexto del Santo Daime, pero no me considero daimista, así… Estamos en un proceso de evolución dentro del planeta, así que no podemos estar atados a una religión o a un sistema religioso. Si digo que el daime es lo mejor del mundo, estoy siendo un fanático. Hay que cuestionarlo todo, incluso a Dios.»
Ese mismo hombre comparó la religión, y cualquier camino espiritual, con «una bicicleta con ruedines, para ayudarnos en nuestra evolución». Y añadió:
«No existe espiritualidad sin estudio, si no estudias es una herramienta oxidada, puedes tomar daime 300 años y no aprender nada, porque estás en la ignorancia respecto a las cosas que tienes alrededor.»
Fardarse
Fardarse, cuentan, es asumir una responsabilidad consigo mismos y con el Santo Daime, un voto de confianza:
«Ser fardado es una responsabilidad con la egrégora en la que estás, es como una graduación. Es asumir una responsabilidad espiritual.»
«Para mí ser fardado es totalmente distinto, pero nada místico ni religioso, porque mi manera de relacionarme con el daime es muy mental, muy espiritual. Cuando te fardas le das un voto de confianza total al Maestro Irineu, a lo que él hizo. Es un voto de confianza que te hace estar más dentro del daime.»
«Mi proceso de fardamento fue un proceso de compromiso mayor conmigo misma, con el autoconocimiento. Siempre veo el daime como una herramienta para el autoconocimiento. Entra en mi organismo para llevarme a ver cosas, para facilitarme la visión de mí misma, es una ayuda para que vea cosas que no consigo ver en la densidad de la materia. Tengo una visión más amplia de mi ser. Me ayuda a identificar algunas cosas que tengo que mejorar, las partes inferiores que tengo que trabajar. Así que fue cuestión de sumergirme más a fondo en ese proceso.»
Egrégora es una palabra del esoterismo para la energía o el espíritu colectivo de un grupo. El Maestro Irineu es Raimundo Irineu Serra, el fundador del Santo Daime.
Qué es el daime para ellos
Varios lo describen como una cura, y otros como algo vivo:
«Es una bebida divina, una bebida de cura, simplemente eso para mí. Cura interior, cura física, emocional, mental, y cura del planeta, considero yo. El daime es dai-me, ¿no? Es pedir de verdad, es pedir y agradecer.»
«La bebida es un sacramento. Yo incluso creo que lo de Santo Daime es exagerado, prefiero el nombre ayahuasca… ¿Santo? Una cosa santa, no estoy a favor de ese nombre. Lo veo muy atado a una religión. Es una bebida que expande la conciencia y que sirve para ayudar a muchas personas, saca a la gente del adormecimiento que tiene en el cerebro.»
«[…] Trae varios sentimientos juntos, de felicidad, de realización, de miedo. Yo parto totalmente del principio de que el daime es una entidad sintiente, un ser sintiente.»
Lo que les cambió
Lo que cuentan que cambió tiene que ver con lo que dicen aprender: un cambio claro en su ética, más educación y respeto por los demás, relacionarse mejor con la gente. Y al menos tres coinciden en algo: para aprender hay que querer aprender; si no, se puede pasar la vida entera tomando daime sin aprender nada. Según los autores, la idea es que hay que pedir la enseñanza: como dijo uno, daime es dai-me, «es pedir».
«Nos enseña a curarnos, enseña a tener amor, compasión por las personas, por la sociedad, por el mundo. Me trajo el entendimiento de la naturaleza, de las plantas, de lo que las energías te traen. Me cambió completamente todo en la vida, mi relación con mi familia, aprendí a comprender, a aceptar, a respetar. Cambió mi relación con la sociedad. Todo cambió a mejor, el entendimiento de la vida, del propio corazón. Siento vigor, a veces me quedo más sensible, es raro, pero siempre me revitaliza y me da ánimo. Pero es muy complejo, es el entendimiento a veces interior de cada uno. Para mí, el conocimiento es lo que guardamos en el corazón.»
«El daime trae esa relación de cosas que he conseguido aprender y vivir, la información que consigo aprovechar para mi vida. Ser yo mismo, sin máscaras, ¿sabes? Porque cargamos con muchas máscaras, de querer agradar a los demás o de querer atención también.»
Uno de ellos, en cambio, lo matizó: «No es que él enseñe, me estimula a ver mis valores».
Lo que dicen los autores
Para Oliveira y Boin, el conocimiento que transmite el daime, según lo cuentan estas personas, se acerca al autoconocimiento, pero no se queda ahí: tiene una dimensión moral, ética y social, y el daime sería, para quienes lo toman, una fuente del conocimiento necesario para vivir correctamente. Lo leen desde una corriente de la antropología según la cual, para muchos pueblos amazónicos, las plantas y los animales también son sujetos con su propio punto de vista. Y concluyen que, dentro de la cosmología daimista, la idea de que la bebida es un sujeto de saber «se muestra verdadera».
Escriben también que, para entender ese saber, hay que beber el daime, y que para quienes lo toman lo que aprenden de él es «verdad absoluta» y pesa más que los libros o la ciencia. Aun así, aclaran que no proponen sustituir el conocimiento científico, sino enriquecerlo con otras perspectivas, válidas en sus propios contextos.
En la décima pieza de esta serie, un hombre que dejó el alcohol dice que ayahuasca la bebe todo el mundo, pero que para cambiar hay que trabajar. Aquí uno de los cinco lo dice a su manera: sin estudio, se puede tomar daime trescientos años sin aprender nada.
Qué es la ayahuasca, con qué no se combina y qué dice la investigación lo cuenta su ficha.
- Oliveira, A. y Boin, F. (2017). «O significado do daime como fonte de conhecimento». Debates do NER, año 18, n.º 32, pp. 203-231.

