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Ayahuasca

Yagé, hoasca, daime, caapi, jurema

Lo sabido ·
Pon un Dios
· Revisado el 26 de septiembre de 2026

Aya significa en quechua espíritu, alma o muerto; waska, soga o liana. La ayahuasca es la liana de los espíritus, y ya el nombre dice cómo la han entendido quienes la usan desde hace generaciones: como una cuerda tendida hacia algo que no se ve.

Es una bebida amazónica que se prepara con dos plantas: una liana, Banisteriopsis caapi, y las hojas de otro arbusto, casi siempre Psychotria viridis, conocida como chacruna. Por separado, ninguna de las dos produce el efecto por el que se conoce la bebida. Juntas, sí. Cómo llegaron los pueblos de la selva a unir, entre decenas de miles de especies, precisamente esas dos es una pregunta que nadie ha sabido responder del todo. En Bolivia se encontró un fardo ritual de hace unos mil años con restos de las mismas sustancias que contiene hoy la bebida. En el siglo XX, en Brasil, nacieron iglesias que la toman como sacramento, como el Santo Daime o la União do Vegetal, y desde allí ha llegado al resto del mundo.

Es, sobre todo, una sustancia visionaria. Quienes la toman describen imágenes de una nitidez difícil de explicar, casi siempre con los ojos cerrados, vividas con plena conciencia de que ocurren dentro de uno mismo. Con ellas llegan a menudo recuerdos olvidados, emociones que llevaban años guardadas y una forma de verse a uno mismo, a su historia y a la gente que le rodea, sin las excusas de siempre. Muchas personas la cuentan entre las experiencias más importantes de su vida.

Qué se busca en ella

Nadie toma ayahuasca por la ayahuasca. A través de ella se busca otra cosa, y lo que se busca ha cambiado según quién la toma y dónde.

En la Amazonía, los curanderos la toman para curar, para ver la causa de una enfermedad o de una desgracia, y para aprender de las plantas, a las que muchas tradiciones llaman maestras. A menudo quien bebe es el curandero, que mira por el enfermo. En las iglesias brasileñas es un sacramento: se toma en comunidad, entre himnos, como forma de comunión con lo divino.

Quienes llegan hoy a ella desde fuera de esas tradiciones buscan otras cosas, o las mismas con otras palabras. La encuesta más amplia sobre sus motivos, con casi siete mil personas de todo el mundo que podían marcar varios, dibuja un retrato que contradice la imagen habitual: lo que más se busca no es curarse. Casi ocho de cada diez decían buscar más conciencia espiritual o una conexión más honda; siete de cada diez, conocerse mejor; dos de cada tres, claridad sobre el sentido de su vida, y uno de cada tres, mejorar sus relaciones. Los motivos terapéuticos venían después y eran también muy frecuentes: algo más de un tercio quería afrontar dificultades emocionales; uno de cada cinco, aliviar un problema de salud mental; uno de cada seis, sanar un trauma de la infancia, y casi uno de cada diez, atravesar un duelo. Y algo más de uno de cada cinco reconocía algo tan sencillo como la curiosidad o las ganas de aventura.

Casi nadie va por un solo motivo, y lo que se busca no siempre es lo que se encuentra. Se puede ir a curar una tristeza y volver hablando del padre, o ir por curiosidad y volver con una pregunta que dura años. Esa distancia entre lo que se buscaba y lo que se encontró es, muchas veces, parte del después.

Lo que dice la investigación

La investigación empieza a respaldar parte de lo que cuentan. Un ensayo clínico con placebo encontró efectos antidepresivos rápidos en personas con depresión resistente a los tratamientos habituales, y otros estudios exploran su papel en adicciones y trastornos de la conducta alimentaria. Son resultados prometedores, todavía con muestras pequeñas.

Lo que casi todos los estudios repiten, y lo que cuentan quienes la han tomado, es que la ayahuasca no cambia a nadie por sí sola. Muestra, abre, pone delante lo que no se quería mirar. Lo que ocurra después depende de lo que cada uno haga con ello: los participantes de los estudios hablan de llevar lo aprendido a la práctica, y de semanas o meses de trabajo. Ese después, con lo bueno y con lo difícil, es de lo que trata esta web.

Porque el después no siempre es cómodo. En la mayor encuesta hecha hasta ahora, más de la mitad de los participantes vivió alguna dificultad emocional en las semanas o meses siguientes, como sentirse desconectado, dormir mal o ver u oír cosas que otros no veían. Casi nueve de cada diez de ellos lo consideraron parte de un proceso de crecimiento.

Lo que cuentan quienes la han tomado

Respuestas anónimas de participantes en la Global Ayahuasca Survey, recogidas en el estudio «Life after Ayahuasca» (2023). Traducción de Pon un Dios.

«La magia de la ayahuasca no está en lo que ves o sientes mientras estás bajo sus efectos. Está en los cambios que ocurren después en tu vida diaria, en lo que dura y permanece de la experiencia.»

«La primera ceremonia fue la más difícil para mí, y también los tres meses siguientes, pero porque tenía mucho que trabajar conmigo mismo. Con el tiempo resultó ser una experiencia muy rica y valiosa que me abrió un nuevo capítulo en la vida.»

«Lo que he notado es que es lento y sutil. Casi como si el conocimiento se filtrara desde dentro. Es menos un ejercicio mental que un saber visceral que llega con el tiempo.»

«En mi trabajo de enfermera, a veces empiezo a tomar un atajo o la salida fácil, pero enseguida sé que TENGO que hacer lo correcto. Y pienso: "¡maldita sea, el té me está pidiendo cuentas!". Pero de verdad que es para bien.»

Qué no sabemos

  • Por qué a unas personas el después les resulta llevadero y a otras les dura años.
  • Qué efecto tiene a largo plazo tomarla a solas, sin ningún contexto ritual ni terapéutico: la mayoría de los estudios se han hecho con personas que la toman en iglesias como el Santo Daime o la União do Vegetal, o en retiros.
  • De dónde viene lo que se ve. La ciencia puede describir qué ocurre en el cerebro durante una sesión, igual que puede describir qué ocurre en él cuando alguien se enamora. Ninguna de las dos descripciones agota lo que se vive. Sobre el origen de lo que se ve no tenemos respuesta, y no vamos a fingir que la tenemos, ni en un sentido ni en otro.

Qué contiene

La chacruna aporta DMT (dimetiltriptamina), la sustancia responsable de las visiones. Tomada sola por la boca, la DMT no hace efecto, porque una enzima del cuerpo, la monoaminooxidasa (MAO), la destruye antes de que llegue al cerebro. La liana aporta unos alcaloides llamados betacarbolinas (harmina, harmalina y tetrahidroharmina) que bloquean esa enzima. Por eso la DMT se vuelve activa. Esa misma acción es la que hace peligrosa la ayahuasca combinada con ciertos medicamentos (ver «Antes de tomarla»).

Duración de los efectos

Los efectos suelen empezar unos 40 minutos después de beber, alcanzan su punto más intenso hacia la hora y media y se van apagando entre las cuatro y las seis horas. La sensibilidad emocional y la sensación de estar «en carne viva» pueden durar de uno a tres días.

Antes de tomarla

La mayoría de los problemas serios con la ayahuasca no provienen del brebaje, sino de las condiciones en que se toma. Estas son las que conviene conocer.

Con ciertos medicamentos. La liana bloquea la enzima que regula la serotonina. Si a la vez se toma un fármaco que aumenta la serotonina, esta puede acumularse en exceso y provocar un síndrome serotoninérgico. Es una interacción conocida desde 1998, y es la razón por la que la ayahuasca no se combina con:

  • Antidepresivos, sobre todo los ISRS (fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram…) y los IRSN (venlafaxina, duloxetina…), y también los IMAO.
  • Otros medicamentos que actúan sobre la serotonina, como el analgésico tramadol. Si tienes dudas sobre uno concreto, tu médico o tu farmacia te lo dirán en un minuto.

Quien toma un antidepresivo no debe dejarlo por su cuenta: retirarlo de golpe tiene sus propios efectos, y el tiempo que tarda en desaparecer del cuerpo depende de cada fármaco. Es algo que se habla con el médico que lo recetó.

Con antecedentes de psicosis. Los episodios psicóticos tras tomar ayahuasca son raros, y la revisión científica más completa concluye que casi siempre se dan en personas con antecedentes personales o familiares de psicosis (esquizofrenia, trastorno bipolar) o que habían consumido otras drogas a la vez, sobre todo cannabis. Si es tu caso, o no conoces tu historia familiar, esa información importa más que cualquier otra de esta ficha.

Con algunas condiciones físicas. Por sus efectos sobre el cuerpo, no se recomienda con problemas cardiovasculares o hipertensión grave, ni con epilepsia. Durante el embarazo no hay datos sobre su seguridad.

Situación legal en España

La ayahuasca como preparado vegetal no está incluida en las listas de sustancias fiscalizadas. El Convenio de 1971 de Naciones Unidas fiscaliza la DMT como sustancia química aislada, no las plantas ni las bebidas que la contienen, y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes lo confirmó en 2010.

Los tribunales españoles han ido, en su mayoría, en esa línea. Según un artículo académico de 2023, que se apoya en un libro de 2019 sobre el estatuto legal de la ayahuasca en España, todos los procesos penales por ayahuasca habían terminado en absolución o archivo, salvo uno, en el que la persona reconoció su culpabilidad y fue condenada a una pena menor. Eso no evita el mal trago: ha habido detenciones, noches en el calabozo y alguna prisión preventiva antes de la absolución.

Que no esté fiscalizada no significa que cualquier actividad sea legal. Venderla, distribuirla u organizar sesiones puede tener consecuencias legales y sanitarias distintas.

Esto es información general, no asesoramiento jurídico.

Cuándo acudir a un médico

Vomitar, tener diarrea, temblar o sudar forman parte habitual de una sesión y suelen pasar solos. Las siguientes señales, en cambio, no son normales y son motivo para llamar al 112 o ir a urgencias:

  • Fiebre alta, rigidez muscular, espasmos o temblores que no ceden, y corazón muy acelerado, sobre todo si la persona toma algún medicamento. Son señales de síndrome serotoninérgico.
  • Dolor en el pecho, desmayo o dificultad para respirar.
  • Confusión o desorientación que no desaparece cuando deberían haber pasado los efectos.

En los días o semanas siguientes, conviene consultar con un médico si aparecen ideas extrañas que la persona vive como reales, no se puede dormir durante varias noches seguidas, hay un miedo intenso que no cede o pensamientos de hacerse daño.

Testimonios

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Fuentes: