DMT (dimetiltriptamina)
Dimetiltriptamina, N,N-DMT, Dimitri, «la molécula del espíritu». Changa, cuando va mezclada con hierbas para fumar.
Pon un Dios
· Revisado el 4 de octubre de 2026

La DMT es la sustancia que hace visionaria a la ayahuasca. Está en la chacruna y en otras plantas de América, Australia y otros lugares, y también, en cantidades mínimas, en el cuerpo humano y en el de otros animales. Su nombre completo, dimetiltriptamina, dice poco. Lo que se cuenta de ella, mucho más, y casi siempre en superlativos.
Se consume de tres formas. Bebida en la ayahuasca, donde la liana la hace activa y la experiencia dura horas (Ayahuasca). Fumada o vaporizada, sola o mezclada con hierbas, donde todo ocurre en pocos minutos. Y en los laboratorios, donde se inyecta en vena desde los años noventa para estudiar qué hace en el cerebro. Esta ficha trata sobre todo de las dos últimas.
Fumada, el efecto llega en segundos. Quienes la han tomado describen una subida brusca, geometrías de una complejidad y una nitidez que no se parecen a nada, y la sensación de atravesar algo y llegar a otro lugar. Muchos cuentan que allí había alguien: presencias, seres, «entidades» que parecen tener intención propia y que a veces se comunican. Para muchas personas es la parte más difícil de creer y, a la vez, la más difícil de olvidar. Luego, en un cuarto de hora, todo pasa. Lo que no pasa tan rápido es la pregunta por lo que se ha visto.
De dónde viene
La DMT se sintetizó por primera vez en 1931, en Canadá, sin que nadie supiera lo que hacía. En 1956, el médico húngaro Stephen Szára la probó primero por la boca y no notó nada; luego se la inyectó y descubrió sus efectos. Aquel fracaso explica por qué la ayahuasca necesita la liana (ver «Qué contiene»). Entre 1990 y 1995, el psiquiatra Rick Strassman la administró unas cuatrocientas veces a unos sesenta voluntarios en la Universidad de Nuevo México. Fue, según él mismo, la primera investigación nueva con psicodélicos en personas en Estados Unidos en más de veinte años. Su libro, DMT: la molécula del espíritu, popularizó el nombre y una idea: que la glándula pineal, en el centro del cerebro, produce DMT en momentos como el nacimiento, los sueños o la muerte.
Esa idea sigue sin demostrarse. Lo que sí se ha comprobado, en ratas, es que el cerebro puede fabricarla: en 2019, un estudio encontró DMT en su cerebro, en concentraciones comparables a las de otros neurotransmisores, y comprobó que seguía ahí aunque se les quitara la glándula pineal. En el cuerpo humano se ha medido en cantidades mínimas. Si cumple alguna función en el organismo, no se sabe.
Lo que dice la investigación
Se parece a la experiencia cercana a la muerte. En 2018, un equipo del Imperial College de Londres dio DMT a trece voluntarios y midió su experiencia con la escala que se usa para las experiencias cercanas a la muerte. Los trece superaron el umbral que las define, con puntuaciones comparables a las de personas que habían estado a punto de morir. La única diferencia fue que la sensación de llegar a un punto sin retorno era menor.
Cambia el funcionamiento del cerebro de una forma concreta. Los estudios con electroencefalografía y resonancia muestran que, mientras dura, las ondas cerebrales habituales de la vigilia se debilitan y aparecen otras parecidas a las del sueño con ensoñaciones, la actividad se vuelve más compleja y las redes que suelen trabajar por separado se comunican entre sí. Los cambios se concentran en las zonas donde abundan los receptores sobre los que actúa la DMT, las mismas que intervienen en el pensamiento más elaborado.
Empieza a probarse contra la depresión. En febrero de 2026, la revista Nature Medicine publicó un ensayo con 34 personas con depresión que comparó una inyección de DMT con un placebo. A la semana de una sola sesión, el 44 % de quienes la recibieron estaba en remisión, frente al 13 % con placebo. A las dos semanas, el momento que el ensayo había fijado para medir, eran el 29 % frente al 12 %. La mejoría media se mantenía a los tres meses, pero cuánto dura lo que mueve una sola sesión, y cómo sostenerlo, sigue siendo la gran pregunta. Es un ensayo pequeño, y lo promovió la empresa que desarrolla el producto: un interés que conviene tener presente. En Londres se estudia, además, cómo alargar la experiencia con una infusión continua.
Lo que se ha visto en el cuerpo. En los estudios, la DMT sube la tensión y el pulso de forma brusca y breve, puede dar náuseas y provoca a veces una ansiedad pasajera. No se han registrado efectos adversos graves en esas condiciones, que incluyen selección médica previa y personal sanitario presente.
Cuando se acaba
Fumada, la DMT dura unos diez minutos. Lo que viene después puede durar meses. Que dure poco no quiere decir que pase poco.
La encuesta más amplia sobre los encuentros con «entidades», con 2.561 personas que los habían vivido tras inhalar DMT, preguntó precisamente por eso: qué quedaba después. Ocho de cada diez decían que el encuentro había cambiado su idea de lo que es la realidad, y más de la mitad lo situaba entre las cinco experiencias más significativas de su vida. Siete de cada diez creían que aquel ser seguía existiendo después del encuentro. Y las creencias se movían: antes, el 28 % se consideraba ateo; después, el 10 %. Quienes creían en algo parecido a un poder superior o una realidad última pasaron del 36 % al 58 %.
La mayoría atribuía al encuentro cambios duraderos a mejor: en su bienestar, en el sentido de su vida y en la forma de verse a sí mismos. Solo entre el 1 % y el 5 % hablaba de cambios a peor, aunque cuatro de cada diez habían sentido miedo durante el encuentro. Son respuestas de personas que eligieron contestar, a veces años después del encuentro, y no hay grupo con el que compararlas; pero dicen algo de cuánto puede pesar una experiencia de diez minutos.
Lo que esos números no cuentan es cómo se vive ese tiempo: volver a la vida corriente con la pregunta de si aquello era real, no encontrar palabras ni con quién hablarlo, las ganas o el miedo de volver. De eso tratan los [testimonios] de esta web.
No confundir: la 5-MeO-DMT y el sapo
Con nombres parecidos circulan sustancias distintas, y la diferencia importa.
La 5-MeO-DMT es otra molécula. Se encuentra, entre otras fuentes, en la secreción de un sapo del desierto de Sonora, conocido como Bufo alvarius. Desde 2009, su nombre científico es Incilius alvarius, aunque en el ambiente se le sigue llamando «bufo». También se fabrica en laboratorio. Tiene mucha más afinidad por otro receptor de la serotonina, el 5-HT1A, que por el 5-HT2A, y su experiencia es muy distinta: con muchas menos imágenes y, según muchos, una disolución del yo más radical. Inhalada, dura unos quince o veinte minutos.
Su riesgo más grave es la combinación con IMAO, como la liana de la ayahuasca: se ha documentado al menos una muerte por tomar 5-MeO-DMT junto con los alcaloides IMAO de una preparación de ayahuasca.
Su historia, que no es ancestral por mucho que se presente así, la investigación que empieza a hacerse con ella y el daño que su demanda causa al sapo merecen una ficha propia.
La 4-HO-DMT es la psilocina, la misma sustancia en la que el cuerpo convierte la psilocibina de los hongos, solo que fabricada en laboratorio. Lo que dice la ficha de la psilocibina vale para ella. La 4-AcO-DMT es un pariente sintético que, según los estudios en animales, el cuerpo también convierte en psilocina.
La changa es el nombre que se da a la DMT mezclada con hierbas para fumarla. Muchas mezclas llevan la liana de la ayahuasca, y entonces arrastran también sus interacciones (ver «Interacciones peligrosas»).
Qué no sabemos
- Qué papel tiene la DMT que fabrica el propio cuerpo, si es que tiene alguno.
- Si los resultados de los primeros ensayos contra la depresión se sostienen con más pacientes y más tiempo.
- Qué efectos tiene a largo plazo fumarla con frecuencia: casi todo lo estudiado son experiencias aisladas.
- Qué son las presencias que tanta gente describe. Los estudios saben medir cuántas personas las encuentran, qué sienten y cómo les cambia; no saben decir de dónde vienen. Sobre el origen de lo que se vive no tenemos respuesta, y no vamos a fingir que la tenemos, ni en un sentido ni en otro.
Qué contiene
Duración de los efectos
Antes de tomarla
La DMT tiene poca toxicidad física. La mayoría de los problemas serios vienen de las combinaciones y del estado de salud de quien la toma.
Con IMAO: la liana de la ayahuasca, la ruda siria o algunos antidepresivos. Bloquean la enzima que destruye la DMT, así que la experiencia se vuelve más intensa, más larga y menos predecible. Ocurre también con las mezclas para fumar que llevan la liana. Si además se toma un antidepresivo que aumenta la serotonina, el riesgo es el síndrome serotoninérgico (ver la [ficha de la ayahuasca]).
Con 5-MeO-DMT cuando hay un IMAO de por medio. Es la combinación con consecuencias más graves documentadas, incluida al menos una muerte.
Con litio. Se han descrito convulsiones en personas que tomaban litio y lo combinaron con sustancias de esta familia.
Con antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar. Personales o en la familia cercana. Los ensayos clínicos excluyen a quien los tiene, porque estas sustancias pueden desencadenar un episodio en personas vulnerables. Si es tu caso, o no conoces tu historia familiar, esa información importa más que cualquier otra de esta ficha.
Con algunas condiciones físicas. La DMT sube la tensión y el pulso de golpe, aunque sea por poco tiempo, así que no se recomienda con problemas cardiovasculares o hipertensión no controlada. Durante el embarazo no hay datos sobre su seguridad.
Situación legal en España
La DMT es una sustancia fiscalizada: está en la Lista I del Convenio de 1971 de Naciones Unidas, la de control más estricto, y en la Lista I de la normativa española sobre psicotrópicos (Real Decreto 2829/1977). Las plantas que la contienen y la ayahuasca como bebida no lo están (ver la [ficha de la ayahuasca]).
Tenerla o consumirla en la calle o en cualquier lugar público es una infracción administrativa, con multas desde 601 euros. Venderla, regalarla o facilitarla a otros puede castigarse con prisión (artículo 368 del Código Penal). El consumo en un espacio privado no es delito.
A fecha de abril de 2026, según el texto consolidado del BOE, la 5-MeO-DMT no figura en las listas españolas, ni tampoco en los convenios internacionales. Eso no quiere decir que venderla, darla a otros u organizar sesiones con ella sea legal: puede tener consecuencias por otras vías. En Estados Unidos está prohibida desde 2011.
Esto es información general, no asesoramiento jurídico.
Cuándo acudir a un médico
Miedo intenso, llanto, temblor o la sensación de no poder moverse forman parte habitual de la experiencia y pasan en minutos. Estas señales, en cambio, no son normales y son motivo para llamar al 112 o ir a urgencias:
- Dolor en el pecho, desmayo o dificultad para respirar.
- Convulsiones, sobre todo si la persona toma litio.
- Fiebre alta, rigidez muscular, espasmos y el corazón muy acelerado si había un IMAO de por medio (ayahuasca, mezclas con la liana, ciertos antidepresivos). Son señales de síndrome serotoninérgico.
- Confusión o desorientación que persiste una hora después de haberla fumado, cuando los efectos ya deberían haber pasado.
- Una agitación en la que la persona puede hacerse daño o hacérselo a otros.
En los días o semanas siguientes, conviene consultar con un médico si aparecen ideas extrañas que la persona vive como reales, no se puede dormir durante varias noches seguidas, hay un miedo intenso que no cede o pensamientos de hacerse daño.
Testimonios
Tu testimonio puede servirle a alguien que está justo donde tú estuviste.
Sin registro. Se publica con la firma que elijas.
- Barker, S. A. (2018). «N,N-Dimethyltryptamine (DMT), an Endogenous Hallucinogen: Past, Present, and Future Research to Determine Its Role and Function». Frontiers in Neuroscience, vol. 12, art. 536.
- Szára, S. (1956). «Dimethyltryptamin: Its metabolism in man; the relation of its psychotic effect to the serotonin metabolism». Experientia, vol. 12, págs. 441-442.
- Szára, S. (2007). «DMT at fifty». Neuropsychopharmacologia Hungarica, vol. 9, n.º 4, págs. 201-205.
- Strassman, R. J. et al. (1994). «Dose-response study of N,N-dimethyltryptamine in humans. II. Subjective effects and preliminary results of a new rating scale». Archives of General Psychiatry, vol. 51, n.º 2, págs. 98-108.
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- Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 2829/1977, de 6 de octubre, por el que se regulan las sustancias y preparados medicinales psicotrópicos (texto consolidado).
- Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado. Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, artículos 36.16 y 39.
- Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado. Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, artículo 368.
- Drug Enforcement Administration (2010). Norma final que incluye la 5-MeO-DMT en la Lista I de sustancias controladas. Federal Register, 20 de diciembre de 2010; en vigor desde el 19 de enero de 2011.
- Energy Control. «Leyes y drogas».

