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title: "Nos conocemos"
description: "Treinta personas con experiencia tomaron DMT en su casa y lo contaron nada más volver: con quién sintieron encontrarse y adónde sintieron ir."
url: "https://ponundios.com/estudios/nos-conocemos"
date: "2026-10-31T01:31:13+00:00"
language: "es-ES"
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Con sus palabras · 13

# Nos conocemos

Treinta personas que ya conocían la DMT la tomaron en su casa, con los investigadores en silencio a su lado, y nada más volver contaron lo que habían vivido. En 34 de las 36 sesiones contaron un encuentro con alguien: payasos que enseñaban juguetes, seres que sintieron que los curaban, una mujer que se reía, unas criaturas a las que sentían conocer de antes.

**Traducido del artículo** «An Encounter With the Other: A Thematic and Content Analysis of DMT Experiences From a Naturalistic Field Study» · *Frontiers in Psychology*, 2021

TMTMTreinta y pocos · tres sesiones en el estudio RHRHCincuenta y tantos · cientos de veces · tres sesiones FFFFCuarenta y tantos · unas diez veces AFAFCuarenta y pocos · dos veces DMT, además de changa y ayahuasca DDDDCuarenta y pocos · más de cien veces SHSHTreinta y pocos · unas seis veces

Y también: GR, BB, ST, MP, EM, OR, LR, JM, AZ, JA y algunas personas a las que el material complementario no permite identificar.

  ## El estudio, en pocas líneas

Es el primer estudio de campo con la DMT que analiza a fondo lo que cuenta la gente: en lugar de llevar a la gente a un laboratorio, los investigadores, de la Universidad de Greenwich, en Londres, fueron a sus casas. Buscaron por las redes sociales y por el boca a boca a personas que ya la hubieran tomado al menos tres veces, o que hubieran tenido experiencias parecidas con la ayahuasca u otras sustancias de su familia, y que hubieran llegado alguna vez a la experiencia más intensa, la que sumerge en otra realidad y que quienes la toman llaman *breakthrough*: «atravesar». De las 64 personas que pasaron la entrevista de selección, participaron 39: cuatro no cumplían los requisitos y 21 no llegaron a reservar su sesión, por ejemplo porque no tenían DMT. Dejaron fuera a quien había tenido alguna vez una psicosis o un trastorno bipolar, o los había en su familia más cercana; a quien había tenido alguna vez una depresión mayor o un episodio maníaco; a quien había tenido abuso o dependencia de alguna sustancia en los últimos cinco años o cualquier otro diagnóstico psiquiátrico en ese momento, y a quien había tenido antes una experiencia difícil, de las que ponen en riesgo a uno o a otros o dejan un daño psicológico duradero.

Como la DMT es ilegal en el Reino Unido, todo fue anónimo: nadie dio su nombre, su teléfono ni su dirección, y cada uno eligió un seudónimo; en el artículo aparecen con dos letras. La DMT la ponía cada participante. Los investigadores la pesaban, y cada uno la fumó o la vaporizó con sus propios utensilios, en su casa o en su jardín, con los investigadores presentes y en silencio, y con un psiquiatra durante las sesiones. Todos querían atravesar, y las cantidades fueron de 40 a 75 miligramos, 54,5 de media. Cada minuto les preguntaban, si habían aceptado que se lo preguntaran, cómo de intenso era lo que vivían, del 1 al 10. Cuando volvían al 1, empezaba la entrevista, que solía durar al menos media hora.

La entrevista les pedía que lo contaran todo, en orden y con sus propias palabras, evitando las de otros y las de la cultura popular (los autores ponen el ejemplo de «alienígena»). Después les preguntaba por partes: el cuerpo, las geometrías, adónde habían ido, si se habían encontrado con alguien y cómo era, si se habían comunicado, qué habían entendido, el tiempo, las emociones y el sentido de sí mismos.

Entre todos hicieron 47 sesiones, y este artículo analiza 36, las de 30 personas: cuatro de ellas tienen más de una sesión entre esas 36. Los autores dejaron fuera las de menos de 40 miligramos, una de changa, tres de personas que no forman imágenes mentales y cuatro que fueron superficiales o de las que apenas quedó recuerdo. Ocho eran mujeres. Tenían de 23 a 58 años, 37 de media, y la mayoría eran británicos; la mitad, británicos blancos. Algunos la habían tomado una, dos o tres veces (además de ayahuasca o de sustancias parecidas); otros, cientos. Sus palabras van con esas dos letras y, cuando el artículo lo dice, con el número de sesión: «primer viaje», «segundo», «tercero».

Este artículo trata de lo que vivieron como ajeno a sí mismos: los seres y los mundos. Lo que la experiencia hizo con su yo, y cómo la interpretaron, quedó para otro artículo.

**Antes de leer sus palabras, una advertencia.** Son personas con experiencia, que se presentaron voluntarias y que, como reconocen los autores, probablemente suelen tener viajes ricos, con sentido y positivos. Las citas las eligieron los investigadores para ilustrar cada tema. Lo que cuentan aquí no tiene por qué ser lo que vive quien la toma por primera vez, ni todo el que la toma.

- Qué esEntrevistas nada más volver de la experiencia (estudio de campo cualitativo)
- Quiénes30 personas con experiencia, en 36 sesiones
- SustanciaDMT fumada o vaporizada, en su propia casa
- DóndeLondres y el sureste de Inglaterra
- Publicado2021, en *Frontiers in Psychology*
- LicenciaCC BY: se puede traducir citando la fuente

  ## Alguien más

En 34 de las 36 sesiones hubo un encuentro con algo que vivieron como un ser consciente y ajeno a sí mismos. En 29, ese alguien tenía una forma que se podía ver. No siempre fue así. Seis hablaron de [presencias](https://ponundios.com/consulta/glosario#t-presencia) sin imagen: «otros indicios vagos de personajes… más zonas que tenían personalidad», dice JM. Cinco sintieron, más que a alguien, una presencia en todo. SH, que recurrió a la filosofía tántrica, lo explica así:

> «El principio de Shiva es esa especie de conciencia indivisible que lo es todo, que es también el universo manifestado, que es Shakti; así que fue un poco eso lo que sentí.»
>
> SHSH

Cinco hablaban de la propia DMT como de alguien con voluntad: «La DMT me iba enseñando el lugar… la sentía muy femenina… me arrastraba hacia esos vórtices», dice la misma SH. Y algunos vieron transformarse a quienes estaban en la habitación. LR lo contó así:

> «Te fundiste con esa luz brillante y te convertiste en una especie de chamán angelical.»
>
> LRLR

  ## Una galería de seres

Las formas fueron tantas que, solo para describirlas, los autores necesitaron 48 categorías. En seis sesiones aparecieron personas, y solo en dos eran conocidas: las dos habían muerto. En cuatro, animales, como serpientes. La gran mayoría, en 26 sesiones, fueron criaturas que no eran ni humanas ni animales. La forma más común era la humanoide, parecida a la de quien las veía, aunque en conjunto se mostraban de maneras muy variadas e inhumanas. Hubo siluetas sin rasgos, payasos y bufones, seres con aspecto de insecto, como «una estructura de polilla multidimensional» (MP), y criaturas con algo de pulpo, de serpiente y de esos alienígenas alargados, «grises» o como mantis, de la cultura popular. TM, en su primer viaje, juntó estas tres:

> «Si tengo que compararlos con algo de este planeta… son como pulpos, de… otro planeta. Tenían muchas cosas parecidas, como esa cabeza larga… el cráneo, aquí, era grande… Está lejos de un pulpo, pero es lo más parecido… Cabezas largas, caras largas… Creo que no tenían nariz… tenían la cara plana, de algún modo, quizá tenían unos agujeros debajo de esa máscara… y los ojos eran mucho más grandes de lo normal… Sí, no tenía miedo, era como un ojo alienígena, uno grande. No, era como de animal, de cordero… solo sentía bondad… Manos muy largas… Les vi un pelo muy raro… muy parecido a serpientes muy finas y largas, una especie de serpientes… largas, y se movían solas.»
>
> TMTM, primer viaje

Lo más frecuente era que cambiaran de forma sin parar, o que tuvieran un aire geométrico, y a veces parecían hechos de la misma geometría que el resto del espacio, como si salieran de él. La polilla de MP estaba «hecha de la misma geometría… pero en malla de alambre». Los seres de ST, parecidos a saltamontes y que parecían una familia, se le aparecieron «como si la luz viniera de detrás de una cortina, como verías unas siluetas… La flor de la vida superpuesta a todo… Veía una entidad que tomaba forma».

En nueve sesiones, lo que se vivió como vivo eran cosas que normalmente no lo están: retículas «hiperdimensionales» que bailaban, una «geometría hiperinteligente, increíble», símbolos de ordenador en la «pantalla de inicio» del viaje. Y FF vio unas criaturas que se repetían, a la vez orgánicas y mecánicas:

> «Hay una imagen que se repite, como una figura de los marcianitos, como un icono… Era, sin duda… quizá tu sangre corriendo por el cuerpo… ¡Esas cosas… eran el funcionamiento de algo!… \[Iban\] siguiendo una especie de vías que hacían algo, parte de algo más grande; quizá me mantenía vivo a mí, o mantenía vivo algo… como ver el funcionamiento de quizá yo mismo, o de la forma humana, estar dentro y verlo quizá desde una perspectiva microscópica. Pero era mucho más mecánico y como alienígena… sin duda más espacial… \[El entrevistador le pregunta si esa escala diminuta difumina lo que parece orgánico y lo que parece mecánico.\] ¡Sí, totalmente!… Ahí dentro hay vida, sin duda, o algún tipo de sensación de ser… Era casi como un circuito de canicas… como montañas rusas, montones de esas vías por las que iban esas cosas.»
>
> FFFF

  ## Qué hacían

Casi todos hacían algo, y los autores lo agruparon en tres papeles: ayudar o cuidar (en 19 sesiones), mostrar o entrar en comunión (en 17) y manipular o controlar (en 6). Muchas veces, los que mostraban algo eran presentadores de objetos. En su segundo viaje, a TM le salieron al paso unos payasos:

> «Muchos payasos muy raros… entidades mecánicas. *Muy* de dibujos animados. Y otra vez intentando enseñarme algo… Era como un juguete… que no paraba de moverse y de cambiar de forma y de color… \[me los\] plantaban en la cara… y yo podía ver cada detalle.»
>
> TMTM, segundo viaje

Y los mismos payasos lo cuidaron, como compañeros de juego que tranquilizan:

> «Flotando, saltando por todas partes, muy contentos de enseñarme esas cosas, \[y\] de que yo estuviera allí, pero, otra vez, no podía jugar con ellos, a ese juego que me pedían… Les estoy prestando atención… esta entidad me pedía que mirara su juguete, y luego otra me \[pedía\]: “¡No, mira mi juguete, juega conmigo!”… Muy infantiles en lo que hacían… Sí, esas entidades me calmaron… su mensaje, de algún modo… me dio \[la\] impresión de que “todo está bien, estoy en \[un\] buen sitio, no tengo que preocuparme, me asusto por nada, ¡y vamos a jugar con estos juguetes!”.»
>
> TMTM, segundo viaje

Ayudar era, sobre todo, guiar, tranquilizar, jugar, proteger o curar. MP sintió que lo curaban:

> «Había… una sensación de que me estaban curando, de que \[los observadores\] trabajaban en mi cuerpo físico y psíquico, eliminando toxinas. Muy benévolos, con cierta curiosidad por su parte… Tenían curiosidad por entender qué soy yo, qué busco… Todos muy benévolos, cuidando de mí.»
>
> MPMP

El papel menos frecuente, manipular o controlar, lo muestra muy claramente el encuentro de DD con un ser con cara de hada, una figura de embaucadora, que lo atrajo y se reía de él:

> «Una cara de mujer que me tentaba, que me resulta un poco familiar… Luego todo se deslizó, todo se desprendió. Mientras me tentaba, mientras me atraía… y había como un “jejeje”, había picardía en aquello. Se estaba riendo, sin duda, como diciendo: “Mira el puto idiota este, aquí viene otra vez; se va a enterar, ¡pum!”… Me hace señas con un dedo, así, diciendo “pasa, pasa”, y yo pensé: vale, estoy hipnotizado, así que la sigo dentro… Esta entidad femenina es todopoderosa de cojones, pero al mismo tiempo muy traviesa, muy bromista y muy infantil… Así que es como si dijera: “Soy la dueña y la que dirige toda esta situación, pero también me gusta echarme unas risas”… En ese espacio es casi como si hubiera venido a buscarme, como si supiera que yo venía: “Ven, ven, ven, risitas, risas, mira eso, ya estás aquí, ¡ahora me siento y te miro!”.»
>
> DDDD

Y al final de su relato contó que esa misma figura, a veces, también lo protege:

> «No era una deidad como un dios… ¡era como una niña Dios!… A veces muy cuidadora y maternal, muy protectora si nota que me estoy metiendo en aguas profundas y malas.»
>
> DDDD

Muchas veces no hacían nada con ellos, solo estaban: los miraban (en nueve sesiones), se reían o sonreían (en siete), bailaban (en cinco). Una participante vio unos seres como arlequines, con mallas de cuerpo entero, que bailaban «por todas partes… tenían todas esas sedas de las \[acrobacias\] aéreas… jugando con cintas», y cuyo «propósito era que cada rincón quedara lo más bonito posible», mientras regaban «distintos puntos… y vertían cosas… con unos tubitos diminutos». Y en dos sesiones, quien los veía sintió que hablaban a través de él. RH lo vivió en su tercer viaje:

> «Sabía que era humano… pero… soy una criatura que está viviendo esto. De hecho… lo decía a través de mí, como si se apoderara de mí y dijera: “Oh, qué bonito es esto, ¿verdad?”… Es como si pudiera ver a través de nuestra conciencia, como si pudiera vivirlo con nosotros… Me he convertido en algo así como un alienígena; estoy usando la forma de esta persona para vivir el mundo… No me sentía yo; lo era y no lo era, pero sobre todo no lo era, era otra cosa. Y lo conozco \[a este ser\]… “Yo” solo quería vivir el mundo, y parecía que ese era el trabajo: venir a estos cuerpos y vivir el mundo.»
>
> RHRH, tercer viaje

  ## Encantadores, traviesos, alguna vez inquietantes

La gran mayoría de los seres, escriben los autores, «venían en son de paz». En 20 sesiones fueron encantadores y acogedores: benévolos, amorosos, amables, alegres, maternales. En doce sesiones mostraron otras actitudes: curiosos, infantiles, apremiantes, y alguno presa del pánico, reservado, confuso o terco. En cinco fueron traviesos, y eso no les quitaba calidez, aunque a veces inquietaban. Para SH, la presencia era «divertida y ligera», pero con un filo:

> «Hay algo en la presencia que siempre tiene algo de travieso… Como si pudiera llevarte a un sitio muy oscuro si quisiera.»
>
> SHSH

JM notó también «indicios de que podía ponerse oscuro», pero «todo el mundo estaba de buen humor, ¡por lo que fuera! Era bastante jovial».

Solo en tres encuentros hubo momentos difíciles, y dos fueron episodios pasajeros de RH. En su tercer y último viaje, de unos dibujos como «una manta aterradora» surgieron cientos de «criaturas oscuras encapuchadas, intimidantes, bastante intimidantes, me asustaban un poco», que se le iban echando encima. Al final le dijeron:

> «Algo así como: “¡No vayas ahí! ¿Estás seguro?”… como una prueba o algo así. “¿Seguro? ¿Seguro? ¡Todavía puedes salir de esto!”.»
>
> RHRH, tercer viaje

Los autores no saben si lo estaban protegiendo o si era una burla de embaucador, como la de DD. Y en ese mismo viaje vivió también lo que se cuenta a continuación.

  ## Uno de ellos

En diez sesiones, quien vivía el encuentro se sintió uno con aquellos seres, o uno de ellos. AF lo dice así: «Las entidades eran mis amigas, sentía que eran como mis hermanas, me decían que soy como ellas». RH, en ese tercer viaje, se encontró con un ser verdoso, enorme, lleno de tentáculos y siempre cambiando:

> «Lo difícil era que nos conocíamos muy bien, y sentía que yo era uno de ellos o algo así… Estaba mucho más conectado con el cuerpo de aquello, el cuerpo y yo estábamos muy juntos, como en una especie de abrazo, muy juntos… Me sentía mucho más como ellos que como humano.»
>
> RHRH, tercer viaje

Casi siempre, esa cercanía venía con la sensación de conocerlos de antes, y no solo de otros viajes: la inmensa mayoría de los seres eran nuevos para quien los veía. ST sintió que eran «como una familia \[que\] apareció a mi alrededor para mi lección». RH lo dijo así:

> «Estábamos haciendo algo que ya habíamos hecho antes… Nos conocemos. Somos esas cosas, o algo así… Nos quieren muchísimo… Simplemente maravilloso, encantados, ¡en casa! Es mi casa.»
>
> RHRH, tercer viaje

En siete sesiones, los seres parecían de una inteligencia muy superior. RH, en su primer viaje, vio unos seres como animales, con unas vainas redondas en la cabeza:

> «Sí, enormemente avanzados… la diferencia de forma, comparada con este planeta, de cómo eran, me hizo pensar que esto tiene que ser una forma de \[vida\] avanzada.»
>
> RHRH, primer viaje

  ## Sin palabras

La comunicación, según contaron, fue casi siempre sin palabras, «intuitiva o telepática», y alguna vez con danzas o gestos. RH, en su segundo viaje:

> «No creo que sea el “yo” con el que pienso el que hace esto, en absoluto; es otra cosa. Porque muchas veces me doy cuenta de que ya me estoy comunicando: ahora soy consciente, me estoy comunicando sin esfuerzo con esta entidad… No es lenguaje, es solo un saber, un saber completo. En un momento intenté contarles en inglés lo que estaba haciendo, ¡pero no sirve de nada!»
>
> RHRH, segundo viaje

BB, en cambio, sintió que alguien venía solo a pasarle un mensaje, y con prisa:

> «Pero tuve que soltar algo antes de poder llegar allí… Sentí que venía solo para pasarme un mensaje. Luego fue como que ya estaba, dijo lo que había venido a decir… casi con esa urgencia con la que vino. En cuanto estuve listo, fue ¡PUM!, allí… Cuando tuve esa sensación tan fuerte, y sentí que ese era el mensaje que me pasaba, y era muy claro y evidente, me liberó otra vez para hacer lo que quisiera, supongo, dentro del espacio, dentro de la sensación.»
>
> BBBB

  ## Lo que entendieron

En una de cada tres sesiones, más o menos, contaron un mensaje de los seres que se podía poner en palabras. Los autores advierten de que son solo los que los participantes pusieron expresamente en palabras, y que hubo muchos más, más sutiles. Los hubo sobre el amor a los demás y a uno mismo: «Solo amor», «Quiérete», «No des a la gente por sentada», «¡Deja de cabrearte con él, joder!», «¡Lo que piense la gente no importa una mierda!». Sobre soltar: «Suelta… Confía en el plan divino», «Ríndete, este es un espacio sagrado», «Tienes que aceptar tu muerte». Hubo avisos, como el de las criaturas encapuchadas, y alguna idea sobre el mundo: «La respuesta está delante de nosotros… Todo existe ya», «Esta es solo una manera de mirar las cosas… Depende de dónde mires».

Y hubo una familia de mensajes que cinco personas contaron por separado y que los autores llaman «el juego cósmico»: que el universo es un enorme patio de juegos, todo conectado, para que los seres lo disfruten, o que tiene sentido del humor. En tres, el mensaje era muy parecido. AF y SH lo vivieron con una criatura femenina, juguetona y coqueta, que hacía a la vez de guía y de maestra. AF lo contó así:

> «Dios mío, muy, muy sensual. Y eso, como “es un juego, todo es un juego”. Jugaban conmigo, y me decían “ven a jugar”. Todo era un juego, era muy, muy juguetón. Disfruta, sin más… Es como si ya las conociera, me decían “sí, tú conoces el juego”, esa es la relación. Conozco el juego… Me enseñaban cosas. Lo principal era esa figura geométrica que no paraba de cambiar de forma y de color. Y ellas… decían: “¡Mira lo que podemos hacer, mira lo que puedes hacer *tú*!”. Mucha interacción, mucha interacción… Esas mujeres sensuales me decían: “Vale, ¿quieres hacer esto? Vale, estamos listas, lo que quieras hacer, estamos listas”… Me decían que soy como ellas y que tengo que disfrutar del placer de esta existencia, y que la vida es divertida, y que todo va de jugar y disfrutar de la vida y de todo lo que la vida tiene para ofrecer… Fue muy liberador, y como dejarlo salir… solo ser… Tenía esa sensación de simplemente existir… Me abrí sin más… hasta el llanto era como ¡sííí, llorar, ah, suéltalo!… Me estaba enseñando las cosas que existen. Esto existe y esto existe, y todas tenían un patrón, todas se parecían entre sí… Existen… en todo. Todos existimos de la misma manera. Así que no hay separación entre las cosas… Todo existe ya y está ahí fuera.»
>
> AFAF

  ## Atravesar

En las 36 sesiones, todos contaron que habían llegado a otro sitio: un espacio de conciencia o de realidad distinto. Ocho hablaron de una barrera que había que romper, y casi todos ellos de que, para pasar, tuvieron que soltar. Un participante sintió, y se vio, convulsionar, aunque según los autores solo en su vivencia, y lo entendió como su mente intentando salir del cuerpo:

> «Y entonces fue como una lucha muy rara, intentaba romper esta realidad, salir de mi cuerpo e ir allí… Ese fue mi *breakthrough*, básicamente, mi lucha por pasar de esta realidad a aquella… Luego empiezan las convulsiones… Tuve esa especie de convulsión, quizá, movimientos incontrolables… De algún modo, tengo la sensación de que tuve una pelea conmigo, con mi ego, de algún modo… Creo que esa convulsión fue en realidad mi \[intento de atravesar\].»

Veintiuno dijeron expresamente que ya no estaban en este mundo. AZ lo resume en una frase: «¡No era algo que hubiera visto, sino un sitio en el que había estado!». Una participante que reconoce ser escéptica por naturaleza busca la comparación más cercana:

> «Pensé: ¡ah, claro! ¡Existe esta realidad! Sí, claro, he contactado con esta realidad… No soy muy partidaria de esta teoría, pero \[era\] como si estuviera sintonizando algo distinto. Tienes una emisora de radio… Es como si estuviera viviendo una realidad completamente distinta, pero a la vez seguía aquí. Como ponerse unas gafas de realidad virtual, la verdad: \[es\] la mejor metáfora.»

Lo brusco del paso, y el sitio al que se llegaba, impresionaban muchas veces:

> «Desde luego no estaba presente en esto \[señala la habitación\]; estaba allí, en ese entorno increíble, bastante aterrador, pero alucinante… Ese miedo del principio es solo porque es tan… te sacan, ¿sabes?, estoy sentado aquí, en una casa, y de repente ya no… estás en un… y todo se mueve, ¿sabes?, te transportan al instante y todo pasa a tu alrededor, es como ¡zuuum, zuum, zuum!, y es como ¡jodeeer!»
>
> FFFF

En su primer viaje, RH sintió que el camino era de ida y vuelta:

> «Sabía que solo ahora es posible que \[las entidades\] vean este mundo… Me oigo decir: “Venid cuando queráis”… Miran hacia abajo, a mí y a mi alrededor, a este universo… a través de algo a lo que supongo que llamaríamos una ventana, por aquí, arriba a la derecha… Esta entidad femenina \[me da\] la impresión de que estoy ayudando a crear una puerta, de que estoy abriendo una puerta para la experiencia… Así que no parece una calle de un solo sentido, no soy solo yo el que va allí.»
>
> RHRH, primer viaje

Once contaron que se movían por esos espacios, casi siempre flotando: «volando por estas dimensiones, sin más», dice LR.

  ## Otros mundos

Los sitios a los que llegaron fueron de todo tipo, extraños y, a la vez, con algo familiar. Entre los que parecían naturales, los más frecuentes eran como el espacio exterior. AZ se vio «envuelto por un color negro místico del universo, dentro del cual había un número infinito de figuras geométricas». SH vio aparecer otras parecidas:

> «Me eché hacia atrás y se convirtió en una negrura, como pirámides, formas bastante angulosas, pero negras, casi como con estrellas o algo así; había unos trocitos blancos o dorados… esos puntos que casi podían ser estrellas, que parecían ligados a la astrología de la sabiduría antigua egipcia.»
>
> SHSH

Otros eran paisajes casi de la tierra, pero como un reflejo divinizado. RH, en su primer viaje, y EM vieron jardines enormes:

> «La belleza… es tan intensa… No sé cómo es el 5D, pero era así, o más… Un jardín de una belleza extraordinaria, del que iban saliendo \[las entidades con aspecto de animal\].»
>
> RHRH, primer viaje

> «En realidad también tenía jardines, porque me acordaba allí, como: ah, puedes ir al jardín, sin duda, y ver otras cosas, tiene ríos y de todo. Era como uno de esos palacios de los antiguos jardines de Babilonia o algo así, era precioso, y cada trocito de la pared (ya sabes que las mezquitas tienen todos esos dibujos y todas esas cosas preciosas como de cristal por dentro), así por todas partes, en cada trocito.»
>
> EMEM

Otros eran artificiales. FF describió a esas mismas criaturas de icono dentro de un mecanismo:

> «Como cintas transportadoras, pero dentro de cintas transportadoras, estaban por todas partes… sin duda había una especie de sensación de cintas transportadoras casi mecánicas de energía psicodélica… Muy de ciencia ficción… como se movían los marcianitos por la pantalla, en gráficos de ordenador muy básicos… Pero bonito, parecía el orden natural de las cosas… ¡Tenía un propósito! Sí, se traían algo entre manos… Como si todo aquello fueran las tripas de una máquina… pero quizá tu sangre corriendo por el cuerpo.»
>
> FFFF

Tres llegaron a mundos de niños. TM, en su segundo viaje, estuvo haciendo el payaso en un cuarto de juegos, con «juguetes y entidades y niños; alguien me tiró allí y me dijo: juega con estas entidades». A GR lo recibió un payaso recortado, como una pegatina, y sus primeras palabras en la entrevista fueron estas:

> «Era literalmente como si… todo hubiera pasado por completo a otra manera de interpretar la realidad… a algo así como, ¡un circo, más o menos!… Era muy circense, ¡por lo desternillante que era todo!»
>
> GRGR

Cuando le preguntaron qué tenía aquello de circo, habló de cómo se movía por ese espacio, que se plegaba:

> «Porque la realidad no paraba de cambiar, como esos libros, ya sabes, en los que coges una página y se forma como un chisme, un objeto en 3D… Esa experiencia de un universo que se pliega y se despliega, así. Era desternillante.»
>
> GRGR

Y cuando el entrevistador le preguntó si era como si la gracia del cosmos se hubiera destilado en un libro desplegable para niños por el que lo iban guiando, contestó: «¡Sí, exacto! ¡Exacto!».

Y trece contaron que habían estado, al menos un rato, en mundos difusos más que en mundos bien definidos: retículas, celosías, «un montón de entrecruzados muy intrincados, como una telaraña pequeñita, preciosa». OR, en su segundo viaje, pensó que estaba viendo el tejido del mundo que nos rodea:

> «Hubo un momento en que veo como átomos y escalas y la matriz, como zumbando, *chh, chh, chh*… era como, ya sabes, cuál es la palabra, un éter… y podía atravesarme a mí y a todo… El tejido, como el tejido de esto que vemos… esto \[señala la habitación\] es una manifestación, *no* una emanación… todo es solo onda, o sin forma, y esto \[vuelve a señalar\] es más denso, ¿sabes?, una parte congelada de todo eso.»
>
> OROR, segundo viaje

GR, en un vacío lleno de posibilidades, vio algo parecido a una plantilla del cosmos:

> «Yo ya no existía, era como datos en bruto existiendo fuera de mí… En un universo infinito de información en bruto… \[Como un\] plano vacío del universo… Como esto \[señala un papel cuadriculado\], literalmente… era una cuadrícula simple, en horizontal, luego un cáliz ahí, pero era como una imagen entre un millón \[de objetos\]… \[Estaba\] básicamente muy tejido… como una tela… Imagínate este \[jersey\], pero… con hilos muy gordos, como si hicieras con él un cubo enorme que fuera infinito.»
>
> GRGR

  ## Lo que había allí

Esos mundos estaban llenos de cosas. Las más frecuentes eran orgánicas: plantas y flores, desde algo tan sencillo como «un árbol, una especie de roble grande con un columpio, y luego montones de pájaros cantando» (JA) hasta lo que vio AF:

> «Un jarrón de flores… Y de dentro salía esta forma geométrica, pero parecían flores, como geometría sagrada, y lo que era en realidad era… una entidad masculina delante de mí… enseñándome un flujo de energía, formas, colores: le salían flores del plexo solar… Todo lo que sacaba de su cuerpo estaba relacionado entre sí, unido por la forma y por el significado.»
>
> AFAF

Cuatro vieron cosas como células, y dos de ellos, ADN. TM, en su tercer viaje, después de que se lo tragara un niño:

> «Vi un ADN muy raro, pero no era un ADN que yo conozca, estaba hecho de… Era como una cadena, y en el medio tenían… sin duda una esfera con —no eran símbolos—, estaba hecha de algo, parece mecánico… Me acuerdo muy bien de un signo… Eran de un rojo intenso, estas cosas, y todo eso funcionaba de algún modo, como un mecanismo, no biológico, más mecánico… Y todo con un toque de dibujos animados. No estaba seguro de si estaba viendo el interior de un ser biológico, de alguien.»
>
> TMTM, tercer viaje

Seis vieron estructuras de más dimensiones de las que caben en el espacio, y cinco de ellas eran cubos. A BB y a ST les recordaron a las naves cúbicas de los Borg, de *Star Trek*. BB:

> «Ya sabes, los Borg, y sus cubos… es una nave espacial grande y es un cubo; claro que no tan siniestro y espantoso como ese. Pero un cubo grande con mucho detalle dentro, casi con unos pequeños cortes, y cada corte es su propio espacio en 3D; y todo entero, esta forma en 3D, gira, como que da vueltas, no despacio, casi como si un documental americano muy hortera intentara que todo pareciera espectacular y darle un toque sexy, ¡*tachán-tachán-taaachán*! Todo se mueve, casi como si intentara llamarte la atención.»
>
> BBBB

Para ST, el cubo era algo más:

> «Cuando entré en él, parecía que \[el hipercubo\] era algo fundamental de la realidad, casi como si \[las entidades\] hubieran cogido lo más pequeño, en la escala de Planck, por ejemplo… para representar quizá la escala, y luego lo hubieran ampliado para enseñarte que así *son* las cosas en la capa más diminuta… ¡Esto es lo que lo forma todo!… Es como una pantalla de ordenador o un periódico, donde tienen una imagen grande y luego un primer plano. Como una imagen microscópica de todo esto y de lo que pasa ahí… Parecía que lo de los Borg \[el hipercubo\] venía en espacio tridimensional… todo lo demás brillaba… porque tenía mucho más detalle… Puedo ver de verdad las definiciones más finas de esto… Parece que estoy mirando esto y puedo verlo de dentro afuera, casi; puedo verlo entero, como a nivel molecular.»
>
> STST

Los juguetes que los payasos le enseñaban a TM en su segundo viaje tampoco se estaban quietos:

> «Estaban vivos, de algún modo, no paraban de moverse y de cambiar de forma, y de color… Algunos tenían una textura esponjosa; otros eran mecánicos. Otros, de un material raro, muy raro, que no sé definir… a la segunda mirada había cambiado de forma radicalmente, era algo indefinido, porque se transformaba sin parar… esas burbujas se transformaban en los juguetes; eran de muchos colores, el color se volvía como de dibujos animados. Empezaban… era un salvapantallas de Windows 98, con esas esferas que cambian de forma… de burbujas a juguetes.»
>
> TMTM, segundo viaje

En ese mismo viaje, los juguetes tenían escrituras antiguas:

> «Parecían como egipcios, quizá no, pero escrituras jeroglíficas, era una especie de papel, pero flotaba como un papiro, pero… Algunos eran pictográficos; otros eran escrituras jeroglíficas cerca de \[los juguetes\]… Algunos de los juguetes parecían un jarrón griego… En algunos vi motivos griegos.»
>
> TMTM, segundo viaje

Y TM y una participante, HV, vieron el código que cae por la pantalla en las películas de *Matrix*. TM lo contó así:

> «Vi códigos, un montón de códigos, muros infinitos de códigos. En un momento, muy deprisa, se formaron tres agujeros negros en esos códigos que fluían por todas partes. Era como el código de *Matrix*, hasta era verde. Muy de código de MS-DOS… lenguaje alienígena, no los reconocía… bajaban y subían, y a algunos los atraían esos agujeros negros… \[El entrevistador le pregunta si se curvaban en el espacio hacia los agujeros negros.\] ¡Sí, sí, sí! Y después pude ver… otros tipos de códigos, otro lenguaje… y este era de algún modo más complejo, y me vino encima como un tifón… Así que todo mi campo de visión eran códigos, y eran verdes, y era un espacio negro. Verde brillante, verde neón.»
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> TMTM, segundo viaje

  ## Lo que dicen los autores

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Les llama la atención cuánto se repite: muchos detalles concretos, y a veces muy precisos, aparecen en personas distintas. Lo que encontraron se parece mucho a lo que cuentan otros estudios, como la gran encuesta sobre los encuentros con DMT y un análisis de 149 relatos publicados en internet, y también a lo que un psicólogo describió de las visiones de la ayahuasca: los vuelos del alma, las ciudades antiguas o mágicas, los circos y las serpientes, que también aquí eran el animal más frecuente. También señalan diferencias. Los seres amenazantes fueron aquí los menos frecuentes, menos que en los relatos de internet, y creen que lo más probable es que se deba a que eran personas acostumbradas a la DMT, en un espacio más o menos controlado y con investigadores callados, lo que sugiere que, incluso con cantidades altas, la experiencia es sensible a quién la toma y dónde. Los encargos, que sí aparecen en la encuesta, aquí no aparecieron, y las predicciones del futuro, casi nunca. Nadie identificó a los seres con un dios concreto de una religión o de una mitología, aunque sí hablaron de rasgos parecidos (SH, de Shakti), quizá porque la entrevista les pedía que no usaran las categorías de otros.

Comparan lo que contaron con otras experiencias en las que también aparece alguien. Con las experiencias cercanas a la muerte, el parecido les parece superficial, aunque todos contaron muchos de sus rasgos básicos, como la luz o, alguna vez, los seres queridos muertos. Quizá lo más parecido, escriben, sea lo que cuentan quienes dicen haber sido abducidos por alienígenas: seres que presentan cosas, que experimentan con uno, que parecen insectos o tienen la cabeza y los ojos alargados, telepáticos, curiosos. Los dos casos que más se parecen son el primer viaje de TM y el de MP, aunque reconocen que lo que cada uno esperaba ver puede pesar. Encuentran también ecos de las hadas del folclore de las islas británicas (payasos, bailes, seres traviesos y burlones, como el de DD) y de los viajes de los chamanes a otros mundos (seres que curan, enseñan o hablan a través de alguien, ver el interior del cuerpo, el ADN, las serpientes). Casi nada de lo que se vive con la DMT, escriben, falta en esas otras experiencias, pero señalan lo que quizá es más propio de ella: los payasos, los circos y los cuartos de juegos, lo orgánico que a la vez es máquina, los cubos de más dimensiones y el código de *Matrix*.

Sobre de dónde vienen, no deciden. Repasan mecanismos del cerebro que podrían estar detrás: que, al soltarse el control de unas redes sobre otras, quedaría suelta una tendencia muy antigua a ver a alguien con intenciones, o que el cerebro, sin poder predecir bien lo que percibe, interpretaría mal las señales de que hay alguien. Pero reconocen que, aun así, sigue siendo difícil explicar estos encuentros, por lo barrocos, lo profundos y lo «hiperreales» que se viven. Recogen también la idea de Stephen Szára, quien descubrió los efectos de la DMT, para quien el origen de estos seres habría que buscarlo «en el propio cerebro», pero «más hondo que los recuerdos conscientes»: serían arquetipos «almacenados en patrones de conexión de las neuronas al principio del desarrollo», y lo que la DMT podría hacer es «dejar que la red neuronal por defecto suelte en el sistema perceptivo las imágenes y los símbolos almacenados». La [red neuronal por defecto](https://ponundios.com/consulta/glosario#t-red-neuronal-por-defecto) es la que se activa cuando la mente divaga o piensa en sí misma.

Y piensan en la terapia. Lo que estas personas entendieron al sentir que se comunicaban con los seres, sobre los demás y sobre lo que va más allá de uno mismo, podría tener valor terapéutico, porque en otros estudios lo que se llega a comprender en estas experiencias se ha relacionado con la eficacia de la terapia. Pero advierten de que para quien la toma por primera vez, o para un paciente más vulnerable, lo que estas experiencias remueven sobre qué es real, y su pura intensidad, podrían resultar difíciles y tener efectos adversos, y de que en un tratamiento la compañía de un terapeuta debería ayudar.

  ## Lo que este estudio no dice

- **Son personas con experiencia, y se eligieron a sí mismas.** Se presentaron voluntarias, probablemente porque sus viajes suelen ser ricos y buenos, y se dejó fuera a cualquiera con antecedentes de psicosis, de trastorno bipolar o de malas experiencias. No dice cómo lo viviría quien la toma por primera vez.
- **Aquí hubo muchos más encuentros que en el laboratorio.** Aquí hubo un encuentro en 34 de las 36 sesiones. En los estudios de laboratorio de los años noventa, con voluntarios que, salvo muy pocos, no la habían tomado antes, lo contó más o menos la mitad de los que recibieron las cantidades más altas. Los autores creen que puede haber pesado que sus participantes pertenecían a una subcultura con su ficción, sus investigaciones y sus historias sobre la DMT, que pueden preparar lo que uno espera ver. Cuánto cambió eso lo que vieron, reconocen, es muy difícil de saber.
- **La entrevista preguntaba por los seres.** Les pedía que lo contaran con sus palabras, sin las de otros, pero una de sus preguntas era si se habían encontrado con alguien.
- **La mayoría eran hombres (22 de 30), «caucásicos», según los autores (el 83 %) y británicos (20 de 30),** y lo que se vive puede depender de la cultura de cada uno.
- **Nadie analizó la sustancia,** que era siempre de extracto de plantas, ni el sitio era el mismo para todos. Los autores creen que la experiencia de los participantes y lo que vivieron, muy parecido a lo de los laboratorios, hacen pensar que era DMT.
- **36 sesiones no son 36 personas.** TM y RH tomaron DMT tres veces durante el estudio, y otros dos participantes, dos veces.
- **Las citas las eligieron los autores** para ilustrar cada tema, y muchas son fragmentos. En el material complementario, algunas van firmadas con seudónimos que no están en la lista de participantes; aquí van sin nombre. Algunas cifras, además, no coinciden del todo entre el texto y las tablas del artículo.
- **La selección es nuestra.** De las citas que publican los autores hemos elegido cuáles entran y en qué orden, y hemos dejado fuera la mayor parte de las comparaciones con otros estudios y la explicación técnica de lo que podría pasar en el cerebro. Dos voces llevan buena parte del peso, RH y TM, porque hicieron tres sesiones cada uno y el artículo es a quienes más cita; RH, además, la había tomado cientos de veces, y el título sale de él. Las traducciones son nuestras. Otra selección daría otra impresión.
- **No cuenta el después.** Las entrevistas se hicieron nada más volver, y nadie les preguntó semanas o meses más tarde. Lo que la experiencia hizo con su yo, y cómo la interpretaron, está en otro artículo del mismo estudio.
- **Quién lo pagó:** la Fundación BIAL, dos asociaciones de investigación parapsicológica (la Society for Psychical Research y la Parapsychological Association) y un donante particular. Conviene saberlo: esas dos asociaciones se dedican a estudiar fenómenos como la telepatía o la precognición, y este es un estudio sobre encuentros con seres. No quiere decir que esté sesgado. Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

 Qué dicen de estos encuentros otros estudios, las tradiciones, la psicología y la neurociencia lo contamos en *[¿Quién hay ahí?](https://ponundios.com/analisis/seres-y-presencias)*. Y en la [pieza 4 de esta serie](https://ponundios.com/estudios/sonreia-estaba-contento), con la ibogaína, unos veteranos de guerra cuentan que se encontraron con sus muertos.

Si estás pensando en la DMT, empieza por su [ficha](https://ponundios.com/consulta/sustancias/dmt-dimetiltriptamina). Cuenta lo que se sabe de ella y cuándo puede ser peligrosa: con ciertos antidepresivos o con la liana de la ayahuasca, con litio, o si hay antecedentes de psicosis o de trastorno bipolar, personales o en la familia cercana, que eran también motivo para quedar fuera de este estudio.

 <a class="el-title uk-accordion-title" href="">Fuentes: </a>- Michael, P., Luke, D. y Robinson, O. (2021). [«An Encounter With the Other: A Thematic and Content Analysis of DMT Experiences From a Naturalistic Field Study»](https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.720717). *Frontiers in Psychology*, vol. 12, art. 720717. Las citas proceden del artículo y de su material complementario.

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