---
title: "Hay algo al otro lado"
description: "Veintiséis personas cuentan cómo una experiencia con enteógenos les dejó sin suelo durante meses o años, y qué les ayudó a volver a pisar tierra."
url: "https://ponundios.com/estudios/hay-algo-al-otro-lado"
date: "2026-10-08T04:53:24+00:00"
language: "es-ES"
---

Con sus palabras · 2

# Hay algo al otro lado

A veces lo difícil no es el viaje, sino lo que viene después: meses, a veces años, en los que el mundo deja de parecer real y nada tiene sentido. Veintiséis personas a las que les pasó contaron en entrevistas cómo fue y, sobre todo, cómo salieron.

**Traducido del artículo** «Navigating groundlessness: An interview study on dealing with ontological shock and existential distress following psychedelic experiences» · *PLOS ONE*, 2025

MMaxPsilocibina, con amigos · 21 años CCaitlinAyahuasca, en Perú · 28 años GGeorgiaPsilocibina, sola en casa · 55 años YYoussefAyahuasca, en un retiro BBethLSD, con su pareja · 24 años EEminePsilocibina, en una ceremonia · 42 años

Y, una sola vez cada una: Theo, Elijah, Adrienne, Clara y Kirsty.

  ## El estudio, en pocas líneas

Forma parte de un proyecto británico que estudia las dificultades que se alargan después de una experiencia con enteógenos. En una encuesta previa, 608 personas contaron dificultades que les habían durado más de un día. De ellas, el equipo entrevistó a 26 que hablaban de algo concreto: una crisis sobre qué es real y qué sentido tiene existir. Los investigadores lo llaman «choque ontológico»: lo que pasa cuando lo vivido no cabe en lo que uno creía sobre el mundo.

La mayoría había tomado psilocibina, LSD o ayahuasca, y algunos otras sustancias, como cannabis o MDMA. Unos estaban solos en casa; otros, en una fiesta, en un festival, en un retiro o en una ceremonia. Las entrevistas se hicieron en 2023, a menudo años después de la experiencia. Los nombres son inventados.

- Qué esEntrevistas en profundidad (estudio cualitativo)
- Quiénes26 personas con una crisis existencial tras una experiencia
- SustanciasSobre todo psilocibina, LSD y ayahuasca
- DóndeProyecto británico, con participantes de varios países
- Publicado2025, en *PLOS ONE*
- LicenciaCC BY: se puede traducir citando la fuente

  ## Lo que pasó

Casi todos llegaron a aquella experiencia en un momento de cambio o de turbulencia en su vida: solo dos dijeron no estar pasando por nada difícil. Iban por curiosidad, para divertirse, para buscar algo espiritual o para curarse de algo. Doce la describieron después como traumática. Muchos sintieron que no había salida; algunos, que se morían o que se volvían locos.

> «Le he hecho algo, no sé, profundamente irreparable a mi existencia.»
>
> CCaitlin

> «Fui buscando a Dios, el amor y la conexión, y encontré exactamente lo contrario. Me dejó una sensación de traición existencial que, todavía hoy, creo que me ha creado una desconfianza muy profunda, una sensación muy honda de no sentirme seguro en la vida.»
>
> MMax

Al terminar, muchos salieron agotados, frágiles, temblando. Georgia dice que se sentía «físicamente como si hubiera estado en una batalla».

  ## Lo que vino después

Lo que reúne a estas personas no es el viaje, sino lo que vino después. Quince sintieron que el mundo había dejado de ser real. Ocho dejaron de saber quiénes eran. Doce no podían dejar de darle vueltas. Catorce se aislaron, entre otras cosas porque no sabían con quién hablarlo.

> «Mi sensación de mí mismo había desaparecido, ¿sabes? Era como si la hubieran hecho añicos, en un millón de pedazos. Y no conseguía saber quién era. Solo tenía la rutina de ir a trabajar. Y me agarré a eso para mantener algo de estructura por dentro, teniendo algo de estructura por fuera.»
>
> TTheo, ayahuasca en una ceremonia

> «No podía dejar de pensar en lo que había visto… No podía concentrarme en nada. Me daba vueltas y vueltas en la cabeza.»
>
> BBeth

> «En lugar de librarme del miedo a la muerte, ahora tenía un miedo a la muerte que nunca había tenido antes de la experiencia con psilocibina.»
>
> MMax

El cuerpo también lo notó. Caitlin: «Estaba tan incómoda en mi piel… Nunca me había sentido tan incómoda en mi cuerpo, con ese miedo de que mi cuerpo no parecía mío». Youssef, que era un lector voraz, dejó de poder leer:

> «Podía leer cien páginas al día sin esfuerzo, y quería seguir leyendo. Después de aquella ceremonia, no conseguía pasar de cinco páginas sin sentir dolor físico, sin moverme inquieto, sin querer irme.»
>
> YYoussef

Hubo también un duelo extraño: por la persona que habían sido. «Me encantaría poder volver a ser como era», dice Elijah. «Hay una sensación de pérdida por la persona que era, porque, sí, ya no está.»

En muchos, lo que contaban se parecía a un estrés postraumático: quince decían que la experiencia volvía, a veces al quedarse dormidos o al meditar, y siete tenían pesadillas. Cinco hablaron de desesperanza y de pensamientos suicidas. Emine lo resume en una pregunta: «¿Para qué voy a ducharme ahora? Total, todos vamos a morir».

  ## Lo que ayudó

Lo que más se repite es una idea: volver a tierra. Veintidós de las veintiséis personas hablaron de cosas que les ayudaron a volver al cuerpo y a soltar las vueltas de la cabeza: yoga, masajes, ejercicios para liberar tensión, el agua (baños calientes, duchas frías, nadar), la naturaleza, los animales, andar descalzos sobre la hierba.

> «Cualquier cosa física, como el contacto, que me devolviera a tierra, me ayudaba.»
>
> CCaitlin

> «Cogí la guitarra. Después de un año y pico tocando, te puedo decir que esa práctica me salvó la vida… Aparta todas las preocupaciones, todo el pánico, todo el estrés… El mundo desaparece. Solo estamos la guitarra y yo, cantando. Se me ensancha el corazón, se me calma la mente. Me siento con los pies en la tierra.»
>
> YYoussef

A algunos les ayudó dejar de tomarse lo vivido como una verdad sobre el universo:

> «Lo que vi en mi viaje era solo eso: cómo era mi mente y cómo estaba decidiendo cómo era mi vida. El viaje me enseñó hacia dónde apuntaba mi mente. Eso me ayudó a quitarle a la experiencia esa sensación de objetividad, y a conectar con la idea de que lo que viví no era verdad objetivamente. Era verdad, y era importante, para mí. Y eso me ayudó muchísimo a estabilizarme.»
>
> MMax

A otros, lo contrario: encontrar un marco que explicara lo que les pasaba, fuera espiritual, filosófico o científico, y saber que no eran los únicos.

> «Leí sobre la emergencia espiritual y me di cuenta de que había una salida. Piensas: ya está, esta vez sí que la he liado, no hay vuelta atrás, me voy a quedar loca para siempre. Así que oír que no era así me salvó. Entendí lo que me estaba pasando como algo que se podía superar.»
>
> BBeth

Y casi todos, veintidós, hablaron de otras personas: amigos, familia, gente que había pasado por lo mismo. Lo que contaba era sentirse visto, escuchado y creído.

> «Descubrí un círculo en el que se compartían experiencias de despertar espiritual… Era literalmente mi único apoyo, porque estaba pasando por todo esto sola, viviendo sola en mi piso. Pero cada mes iba a ese grupo, y durante cinco minutos hablaba de las locuras que me estaban pasando con ese demonio, y la gente no me juzgaba. Y eso fue lo que me mantuvo en pie.»
>
> AAdrienne

También ayudaron la terapia y, en algunos casos, la medicación, volver a la gente y a las costumbres de antes y que en el trabajo fueran comprensivos.

  ## Lo que no ayudó

Lo que más hizo daño fue la falta de comprensión, que mencionaron dieciocho personas. Georgia: «No tener a nadie con quien hablar… no tener una comunidad antes de hacerlo fue probablemente lo que menos ayudó».

Ocho se sintieron peor con las interpretaciones espirituales que les dieron otros, en foros de internet o quienes les habían guiado. A Emine, quien dirigió su sesión le dijo que había estado «poseída por una entidad»:

> «Lo que da tanto miedo es que él lo achacaba todo a una posesión, lo que daba todavía más miedo. En lugar de asumir que había guiado mal la sesión, en lugar de responsabilizarse, decía: oh, debes de haber estado poseída por una entidad.»
>
> EEmine

Cuando pidió ayuda, la respuesta fue otra: «Les escribí una vez diciendo: no sé qué me está pasando, ¿podéis ayudarme o aconsejarme algo? Y me contestaron: “Toma más medicina”. No sirvió de nada».

Tampoco ayudó buscar respuestas sin parar, ni tomar más sustancias para encontrarlas. Volver a tomar ayudó a algunos y empeoró a otros. Youssef tardó tres meses en ver a un terapeuta, por miedo a que lo internaran. Y Max aprendió que la cabeza no era la salida:

> «Investigar sobre cuestiones existenciales lo empeoraba… intentar resolver la experiencia con la cabeza, salir de ella pensando… buscar obsesivamente un libro o una charla, alguna frase mágica sobre la naturaleza del yo y de la realidad que me fuera a curar la ansiedad… Buscar la bala mágica no es, desde luego, una estrategia que funcione.»
>
> MMax

  ## Lo que les dejó

Salir no fue rápido, y muchos dicen que no saben si algún día lo habrán dejado del todo atrás. Pero diez dijeron estar en paz con cómo lo habían integrado, y catorce hablaron de haber crecido.

> «Creo que me hizo madurar muy deprisa, espiritual y psicológicamente, de una manera que imaginaba que habría llevado años, o incluso décadas.»
>
> CCaitlin

> «Me siento con muchísimos recursos: si pude con aquello y salí, puedo con casi cualquier cosa.»
>
> CClara

Doce se volvieron más atentos a los demás: más compasión, más gratitud por los suyos, ganas de ayudar a quien pase por lo mismo. Y Beth encontró la manera de vivir con las dos cosas a la vez:

> «Pasar de la realidad mística a la realidad corriente y, aun así, tender un puente, dejar que convivan. No tengo por qué dejar de hablar del seguro del coche… Es como el yoga de ir de lo místico a lo cotidiano, aprender a salvar esa distancia y no sentir que traicionas a ninguno de los dos lados… Ahora puedo vivir en los dos a la vez.»
>
> BBeth

Cuando les preguntaron qué le dirían a quien está pasando por lo mismo, coincidieron en dos cosas. Que hay que saberlo antes: «No siempre va a ser amor universal y flores que te hablan; a veces va a ser ir al infierno», dice Georgia. Y que se sale. Kirsty lo dijo así:

> «Saber que hay un camino para atravesarlo y… seguir intentándolo, no rendirse. Que hay algo al otro lado.»
>
> KKirsty

  ## Lo que tienen en común

MCGYBE

Para los autores, estas experiencias no son en sí mismas ni curativas ni dañinas: abren un estado de mucha intensidad y maleabilidad que puede acabar en crecimiento o en una angustia que se alarga, y lo que inclina la balanza son los recursos que uno tiene a mano. En sus veintiséis entrevistas, esos recursos son tres: el cuerpo, los demás y una manera de entender lo que pasó.

Señalan también algo que interesa mucho a esta web: en las tradiciones que usan estas sustancias dentro de un ritual compartido, ese marco viene dado; en una sociedad sin él, cada uno tiene que construírselo, a menudo solo.

  ## Lo que este estudio no dice

- **No dice cuántas personas pasan por esto.** Los participantes se eligieron precisamente porque lo habían vivido: salen de una encuesta a personas que habían tenido dificultades, no de una muestra de quienes toman estas sustancias.
- **Es memoria, a veces de años atrás.** Lo que cada uno cuenta está ya reelaborado por el tiempo.
- **Casi todos son occidentales y hablan inglés.** Los autores creen que en culturas con otros marcos el choque podría vivirse de otra manera.
- **Mezcla sustancias muy distintas,** de la psilocibina al cannabis, porque lo que estudia es la experiencia, no la sustancia.
- **Los autores lo dicen todo:** once de ellos han tomado enteógenos y ocho han pasado por dificultades parecidas, algo que reconocen que puede influir en su lectura.
- **Quién lo pagó:** fundaciones privadas (la William G. Nash Foundation, Emergence Benefactors y la familia Sarlo) y el Consejo de Investigación Económica y Social del Reino Unido. Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
- **La selección es nuestra.** De veintiséis entrevistas hemos elegido qué voces entran y en qué orden. Con el mismo material podría hacerse una pieza más desoladora o más esperanzada que esta. Hemos procurado que refleje el estudio, que dedica tanto espacio a lo que pasó como a cómo se sale.

 En la [pieza 6 de esta serie](https://ponundios.com/estudios/mi-cuerpo-tenia-permiso-para-sanar), a una mujer le llegan unos terrores nocturnos tres meses después de su experiencia; su caso se siguió durante un año.

Si te reconoces en lo que cuentan, no es raro y, como muestran ellos, tiene salida: hablarlo con alguien de confianza, o con un profesional, forma parte de ella. En el glosario hay una entrada sobre esa dificultad tan repetida de [sentirse incomprendido](https://ponundios.com/consulta/glosario#t-sentirse-incomprendido).

 <a class="el-title uk-accordion-title" href="/">Fuentes: </a>- Argyri, E. K., Evans, J., Luke, D., Michael, P., Michelle, K., Rohani-Shukla, C., Suseelan, S., Prideaux, E., McAlpine, R., Murphy-Beiner, A. y Robinson, O. C. (2025). [«Navigating groundlessness: An interview study on dealing with ontological shock and existential distress following psychedelic experiences»](https://doi.org/10.1371/journal.pone.0322501). *PLOS ONE*, vol. 20, n.º 5, e0322501.
