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title: "El último que queda en pie"
description: "Seis hombres gais que sobrevivieron a los primeros años del sida, ya mayores y tras pasar por un cáncer, cuentan cómo miran su propia muerte después de una terapia de grupo con psilocibina."
url: "https://ponundios.com/estudios/el-ultimo-que-queda-en-pie"
date: "2026-10-08T04:52:44+00:00"
language: "es-ES"
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Con sus palabras · 7

# El último que queda en pie

Son seis hombres gais que sobrevivieron a los primeros años del sida, cuando la epidemia arrasaba a su alrededor. Ya mayores, y tras pasar por un cáncer, hicieron una terapia de grupo que incluía una sesión individual con psilocibina. Al día siguiente, y algunos tres meses después, contaron cómo miraban ahora su propia muerte.

**Traducido del artículo** «Facing Mortality Together: A Constructivist Grounded Theory Analysis of Group Psilocybin Therapy Among Older Long-Term AIDS Survivor Gay Men» · *Palliative Medicine Reports*, 2026

6Seis hombres de 50 años o más. El artículo publica sus palabras sin nombre ni número, y así van aquí.

  ## El estudio, en pocas líneas

Lo hizo un equipo de la Universidad de California en San Francisco, a partir de un ensayo anterior hecho allí mismo con hombres gais mayores que llevaban décadas viviendo con el VIH. Para entrar en aquel ensayo había que haber recibido el diagnóstico antes de 1996, cuando llegaron los inhibidores de la proteasa, los fármacos que cambiaron el curso de la enfermedad, y sufrir una desmoralización entre moderada y grave: la sensación de no poder con lo que toca vivir y de que las cosas han perdido su sentido.

El programa duraba siete semanas. Combinaba terapia de grupo e individual con una sola sesión de psilocibina, que cada uno hacía por su cuenta, y tenía entre cuatro y seis reuniones de grupo antes de esa sesión y otras tantas después. El grupo, dicen los autores, daba un sitio para pensar en lo vivido y para darle sentido entre todos.

Para este análisis eligieron a seis de aquellos hombres, todos de 50 años o más, con un diagnóstico confirmado de sida y que habían tenido además un cáncer: de riñón, de vejiga, anorrectal o un sarcoma de Kaposi. A los seis se les entrevistó durante una o dos horas al día siguiente de tomar la psilocibina, en las sesiones de integración del propio ensayo, y a tres de ellos, otra vez a los tres meses. Quien analizó las entrevistas no habló nunca con ellos: trabajó con las transcripciones que se habían hecho para el ensayo. El artículo publica sus frases sin nombre ni número, y así van aquí. No se puede saber cuál de los seis dice cada cosa.

- Qué esEntrevistas de un ensayo abierto, analizadas después (estudio cualitativo)
- Quiénes6 hombres gais de 50 años o más, supervivientes del sida, con antecedentes de cáncer
- SustanciaPsilocibina, una sola sesión individual, dentro de siete semanas de terapia de grupo
- DóndeUniversidad de California en San Francisco
- Publicado2026, en *Palliative Medicine Reports*
- LicenciaCC BY: se puede traducir citando la fuente

  ## Los que quedaron

Varios se describen como «el último que queda en pie». Sobrevivieron a la devastación de los primeros años de la epidemia y cargan con la culpa de haber sobrevivido. En las entrevistas, muchos hablaron de las pérdidas, de amigos y de parejas, de las veces que estuvieron cerca de morir y de la perspectiva de su propia muerte. A menudo lo hacían con una calma nueva, con menos miedo.

Uno de ellos supo, durante el estudio, que su cáncer había vuelto:

> «Desde la experiencia \[la toma de psilocibina\], ha sido más fácil, más tranquilo… la experiencia fue casi como la muerte… totalmente en paz.»

El recuerdo de una pareja que había muerto, o el de haber visto a un amigo pasar con calma a cuidados paliativos, les mostraba que se puede sostener a la vez el duelo y el amor. Al día siguiente de la sesión, uno lo contó así:

> «Tuve un baile increíble, precioso, con mi pareja que murió, con mi pareja de ahora, mi marido. Creo que había amigos. Bailábamos y, ¿sabes?, no teníamos pies, porque uno ya no puede bailar… y entonces entró un montón de gente, y en plan: ¿por qué coño vamos todos vestidos? Fuera la ropa. O sea, podemos ir desnudos y ya está.»

Sabían que hablar abiertamente de la muerte no es lo habitual, pero es vital:

> «He acompañado a mucha gente que se moría… Se lo cuento a muy pocos, porque la respuesta es: “Qué mal rollo”, pero para mí es, sin más, la realidad.»

A los tres meses, en quienes volvieron a hablar, esa aceptación de la muerte seguía ahí o se había hecho más honda, a menudo junto a un aprecio renovado por la vida y por los suyos.

  ## La enfermedad, tal como es

El segundo gran tema fue aceptar la enfermedad: el cáncer, el VIH, las limitaciones del cuerpo. Uno, al recordar el día de la sesión:

> «No le di vueltas a ser seropositivo. No le di vueltas a, no sé, esta vida de pobreza… Tengo todo lo que necesito.»

Otro, sobre su cáncer, lo dijo sin más: «Es lo que hay». Varios insistieron en que «el cuerpo de todo el mundo se va a estropear en algún momento», y así su sufrimiento dejaba de ser solo suyo. Un tercero, según los autores, convirtió sus dudas sobre sí mismo y la sensación de pérdida en aceptación: donde la enfermedad le había quitado unas oportunidades, empezó a ver otras.

  ## Todo a la vez

El tercer tema fue aprender a sostener emociones que chocan entre sí, como la esperanza, la tristeza, el amor, la rabia y la gratitud, sin huir de ellas ni juzgarlas. Uno contó que durante la sesión la alegría se le desbordaba, y que eso le permitió mirar con compasión una rabia que arrastraba desde hacía mucho. Otro:

> «Hace falta la tristeza para que haya alegría, y todas son preciosas; es dejar que ese sentimiento ocurra, sin juzgarlo.»

Además de estos tres temas, muchos contaron que vivían más atentos al presente y que se llevaban mejor consigo mismos:

> «Hay momentos en los que me gusto más que nunca.»

> «Solo quiero ser lo bastante bueno para mí mismo, y eso se extiende a los demás.»

  ## Lo que dicen los autores

Para los autores, la aceptación que describen no es resignación, sino un proceso activo en el que el miedo se convierte en paz, la vergüenza en perspectiva y el aislamiento en conexión. Le dan mucho peso al grupo. Para la mayoría de los participantes fue un lugar donde mostrarse vulnerables y sentirse parte de algo, y donde hablar con una franqueza poco común de la muerte, el estigma, la enfermedad y la vejez. Recuerdan que estos supervivientes cargan con un estigma doble y con formas de aislamiento y de sufrimiento propias, distintas de las de otros enfermos de cáncer o de VIH, además de la culpa de haber sobrevivido.

Señalan también que las [experiencias místicas](https://ponundios.com/consulta/glosario#t-experiencia-mistica) clásicas, como la sensación de unidad o la disolución del yo, fueron menos frecuentes en este grupo que en estudios anteriores. Casi todos contaron haber comprendido algo nuevo sobre su relación con la enfermedad, y algunos hablaron de una sensación de interconexión y de una mirada más amplia, «cósmica».

  ## Lo que este estudio no dice

- **Son seis hombres.** Todos gais, de 50 años o más, con un diagnóstico de sida y antecedentes de cáncer, en un ensayo de San Francisco. Los propios autores advierten de que sus resultados son exploratorios.
- **Nadie habló con ellos para este estudio.** Quien los analizó trabajó con entrevistas hechas para el ensayo original, sin poder preguntarles nada más. Esas entrevistas eran las sesiones de integración del día siguiente, dentro de la propia terapia y con el equipo del ensayo. Los autores reconocen que las preguntas del ensayo pudieron orientar lo que contaron.
- **Todo gira alrededor de la aceptación.** Los tres temas salen de cruzar esa idea con las demás, así que lo que no era aceptación tiene menos sitio en el artículo.
- **Casi todo es del día siguiente.** Solo tres de los seis volvieron a hablar a los tres meses, y no hay nada después.
- **No hay comparación.** En el ensayo original todos tomaron psilocibina, sin grupo de control, y dentro de siete semanas de terapia. No se puede saber qué parte de lo que cuentan se debe a la sustancia, a la terapia, al grupo o a la meditación, que según la discusión del artículo también formaba parte del programa, aunque los métodos no la describen. Cuando los autores dicen que estos cambios rápidos son un avance frente a los antidepresivos, van más allá de lo que este estudio puede mostrar.
- **Las frases no tienen dueño.** Como el artículo no dice quién habla, no se puede seguir a ninguno de los seis de principio a fin.
- **Un error del propio artículo:** en la introducción, varias referencias no corresponden a lo que se cita (un dato sobre mejoras clínicas remite, por ejemplo, a una guía para escribir estudios cualitativos). No cambia lo que cuentan los participantes, pero conviene saberlo.
- **Quién lo pagó:** una beca de formación del Instituto Nacional de Investigación en Enfermería de Estados Unidos. Los autores declaran no tener conflictos de intereses económicos. Uno de ellos, Brian Anderson, firma en primer lugar el artículo del ensayo original.
- **La selección es nuestra.** El artículo publica pocas frases, y aquí están casi todas; los apartados siguen sus tres temas.

 La [primera pieza de esta serie](https://ponundios.com/estudios/nadie-lo-ve-pero-todo-ha-cambiado) cuenta cómo miraron también de frente a la muerte cuatro pacientes de cáncer, en sesiones individuales de psilocibina y sin un grupo detrás.

Si quieres saber qué es la psilocibina y qué dice el resto de la investigación, está su [ficha](https://ponundios.com/consulta/sustancias/psilocibina-hongos-y-setas).

 <a class="el-title uk-accordion-title" href="/">Fuentes: </a>- Whitmore, H., Mangini, M., Leutwyler, H. y Anderson, B. (2026). [«Facing Mortality Together: A Constructivist Grounded Theory Analysis of Group Psilocybin Therapy Among Older Long-Term AIDS Survivor Gay Men»](https://doi.org/10.1177/26892820251401798). *Palliative Medicine Reports*, vol. 7.
